Armando Fernandez Larrios: el abominable asesino de la DINA
Las confesiones entregadas por Jorgelino Vergara, más conocido como “El Mocito†de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA), al periodista Tomas Mosciatti de la cadena de Televisión CNN Chile, sin duda que no dejan a nadie indiferente, al conocer en detalle el escalofriante relato de cómo operaba este órgano del Estado contra los opositores al Régimen Militar del dictador Augusto Pinochet en Chile.
Después de 30 años de silencio, la Brigada de Derechos Humanos de la PolicÃa de Investigaciones (PDI) dio con su paradero, en la búsqueda del asesino material del secretario general del Partido Comunista, VÃctor DÃaz.
En el afán por defender su inocencia, “El Mocito†rompió el pacto de silencio y terminó relatando los macabros episodios de los que fue testigo y también protagonista, desde que a los 16 años llegó a la casa de Manuel Contreras, Jefe de la Dirección Nacional de Inteligencia (DINA) para realizar labores domésticas y luego pasar al cuartel Simón BolÃvar, único centro de exterminio de la dictadura conocido hasta ahora gracias a sus declaraciones.
Las confesiones de Jorgelino Vergara al juez VÃctor Montiglio facilitaron el procesamiento de 120 agentes de la DINA en 2007, el avance de varios casos de violaciones a los derechos humanos y ahora causan revuelo: primero como parte del documental de Marcela Said y Jean de Certeau, “El Mocitoâ€, y luego como relato conductor del libro “La danza de los cuervos. El Destino final de los detenidos desaparecidos†(Ceibo Ediciones), del periodista Javier Rebolledo.
Macabro relato
Los acontecimientos, narrados paso a paso por Jorgerino Vergara, dan cuenta de una de las más brutales y sanguinarias acciones cometidas por funcionarios públicos cuyos sueldos eran pagados por el entonces multimillonario empresario chileno, Ricardo Claro, según precisa en la mencionada entrevista, quien financiaba el costo de los operativos de este cuerpo represivo del régimen.
Hasta ahora la teleaudiencia chilena tal vez no habÃa tenido la oportunidad de estar frente a uno de estos funcionarios que participó y presenció los crÃmenes más horrendos que efectuaron este grupo selecto de la DINA con licencia para matar sin restricción.
Y es en este punto cuando se hace “notar†uno de ellos por su alevosÃa para dar muerte a los prisioneros polÃticos en el Cuartel de Simón Bolivar 8800:
Armando Fernandez Larrios, el capitán de ejército que mutilaba a sus vÃctimas con un corvo.
“Yo deduzco que tiene que haber sido adicto a la cocaÃna, por que tenÃa esos gestos tÃpicos (en la nariz) y normalmente sacaba prisioneros cuando ya no habÃa nadie en el cuartel, tarde en la noche, de amanecida, de madrugada…se destacaba, era experto en el uso de los corvos…a mi se me ordenaba lavar el sitio del suceso y no dejar huellas de sangre, nada, cuando veÃa los cuerpos destrozados a la entrada al gimnasioâ€, relata Jorgerino Vergara.
Fernandez Larrios no iniciaba ahà su abominable manera de matar prisioneros y opositores al régimen. Su célebre “maestrÃa†fue demostrada al integrar un equipo de militares que recorrió el paÃs en el caso conocido como “la caravana de la muerteâ€
Se trató de una comitiva del Ejército de Chile que en 1973, por orden de Augusto Pinochet tuvo la misión de “agilizar y revisar†los procesos de los detenidos tras el Golpe Militar.
DÃas después del golpe militar del 11 de septiembre de 1973, Augusto Pinochet señaló “No habrá piedad con los extremistas“. Por eso, al recibir noticias del trato más comedido que algunos comandantes de guarniciones de provincia le daban a los ex dirigentes de la Unidad Popular, decidió aleccionar a estos mandos “blandos” enviando a un Oficial Delegado que lo representarÃa y actuarÃa en su nombre. El designado para esto fue el general Sergio Arellano Stark, quien portaba un documento-pasaporte en donde este era nombrado “Oficial Delegado del Comandante en jefe del Ejército y Presidente de la Junta de Gobierno” para “acelerar procesos y uniformar criterios en la administración de justicia” de los prisioneros.
Integrantes de la comitiva
Arellano dio órdenes de preparar la logÃstica de la operación al teniente Juan Viterbo Chiminelli.
El grupo de oficiales del Ejército que finalmente realizaron el viaje, eran en orden de jerarquÃa militar:
- General de brigada Sergio Arellano Stark, jefe del grupo, delegado de Pinochet.
- Teniente coronel Sergio Arredondo González (más tarde director de la Escuela de InfanterÃa)
- Mayor Pedro Espinoza Bravo, un oficial de Inteligencia del Ejército (más tarde jefe de operaciones de la policÃa secreta DINA e involucrado en casos emblemáticos como el asesinato de Orlando Letelier y culpado como autor del asesinato del periodista norteamericano Charles Horman , testigo de la participación norteamericana en el Golpe)
- Mayor Carlos López Tapia, fue segundo jefe de la misión del helicóptero Puma en sus cometidos de Linares y Cauquenes, por lo que ha sido acusado de participar en la muerte de cuatro disidentes.3 4
- Capitán Marcelo Moren Brito5 (después comandante de Villa Grimaldi, el campo de torturas)
- Capitán Antonio Palomo Contreras6 , piloto del helicóptero Puma en su viaje al sur.
- Capitán Emilio Robert de la Mahotiere González7 , copiloto del helicóptero al sur, piloto en viaje al norte.
- Capitán Luis Felipe Polanco, copiloto del anterior en el viaje al norte.
- Teniente Juan Viterbo Chiminelli Fullerton, coordinación y logÃstica en la misión.
- Teniente Armando Fernández Larios (más tarde un agente de la DINA e involucrado en el asesinato de Orlando Letelier y directamente en la muerte de prisioneros polÃticos).
Además de estos diez miembros, fueron dos clases8 de la escuela de infanterÃa del ejército.
Recorrido
El grupo partió desde el aeródromo Tobalaba el 30 de septiembre de 1973. El viaje fue realizado en un helicóptero Puma del ejército, cuyo recorrido inicial fueron ciudades del sur de Chile: Rancagua, Curicó, Talca, Linares, Concepción, Temuco, Valdivia, Puerto Montt y Cauquenes. A su paso dejó 26 personas muertas. El regreso de la caravana a Santiago fue el 6 de octubre.2
El viaje por el norte de Chile partió el 16 de octubre de 1973, recorriendo las ciudades de La Serena, Copiapó, Antofagasta, Calama, Iquique, Pisagua y Arica. El saldo de muertos fue de 71 personas. El regreso definitivo a Santiago fue el 22 de octubre.2
Asesinatos
Los militares ejecutaron a prisioneros polÃticos con especial brutalidad. En muchos casos usaron corvos antes de fusilarlos.9 Las vÃctimas eran luego enterradas en tumbas sin marcar.
Años después, se le preguntó al ex general JoaquÃn Lagos Osorio -comandante de la 1ra División del Ejército y jefe de zona en Estado de Sitio en Antofagasta- porque no se habÃan entregado los cuerpos de los ejecutados a sus familias para enterarlos. Lagos explico que le daba “vergüenza” que se descubriera la forma bárbara en que los oficiales asesinaron a los 14 prisioneros de Antofagasta.
“Me daba vergüenza verlos. Si estaban hechos pedazos. De manera que yo querÃa armarlos, por lo menos dejarlos en una forma humana. SÃ, les sacaban los ojos con cuchillos, les quebraban las mandÃbulas, les quebraban las piernas… Al final les daban el golpe de gracia. Se ensañaron”. [...] “Se los mataba de modo que murieran lentamente. O sea, a veces los fusilaban por partes. Primero, las piernas; después, los órganos sexuales; después, el corazón. En ese orden disparaban las ametralladoras”
JoaquÃn Lagos.
Hasta ahora, ningún Gobierno, ninguna figura polÃtica importante de Chile, ha realizado las gestiones ante Estados Unidos, aquel paÃs del Norte que”no da tregua” a su lucha antiterrorista, para solicitar y exigir la extradición de Armando Fernandez Larrios a Chile, para que pague sus crÃmenes de lesa humanidad. Por el contrario, el Gobierno Noteamericano le prestó asilo por haber “colaborado” en la investigación que fue seguida por el crÃmen del ex canciller Orlando Letelier, asesinado en ese mismo paÃs.
Junto a Fernadez Larrios, otro que encabeza la nómina de criminales de la dictadura de Pinochet, Mihael Townley, se pasea libremente por las calles del paÃs del Norte, siendo confeso de los asesinatos de Orlando Letelier y el ex comandante en jefe del ejército chileno, Carlos Prat.
VEA LA ENTREVISTA DE TOMAS MOSCIATTI AQUI Â Â http://www.youtube.com/watch?v=wHybxU8i85g



