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SERGIO VUSKOVIC: Acaba de visitar Los Vilos el más grande escritor y político nacido en el Choapa

Submitted by admin on Sábado, 30 Mayo 200913 Comments

¿CUÁL SERÁ LA PRIMERA AUTORIDAD QUE TOME LA INICIATIVA DE  BRINDARLE UN HOMENAJE A ESTE CIUDADANO ILUSTRE?  BASTARÍA QUE EL ALCALDE DENIS CORTÉS SE ANIMARA A PRIORIZAR ALGUNA VEZ A LA CULTURA

(Compila y escribe el periodista y escritor Patricio Nazer) SIN DUDA SE TRATA de la personalidad viva nacida en las tierras de Choapa más prestigiada en los planos literario, filosófico y político, lo cual es de suyo una circunstancia digna de destacar, sobre todo para el conocimiento de los miles de ciberlectores del diario electrónico Davidnoticias.cl. De hecho Sergio Vuskovic es el único choapino que está ingresado a ‘Wikipedia’, la enciclopedia libre de la web.

 

                      Efectivamente él nació en Illapel el 19 de octubre de 1930 y sus padres fueron Lucas Vuskovic Derado y María Rojo Torreblanca, quienes vivían en Mincha. Su abuelo era Abraham Rojo León, ingeniero de minas y alcalde de Mincha, y su abuela Olimpia Torreblanca Ureta, profesora normalista. “Una hermana de mi abuela Olimpia se llamaba Blanca Torreblanca Ureta y era matrona y por este motivo mi mamá nos iba a tener a Illapel y ahí permanecí algunos días. Posteriormente, casi una vez al año íbamos  a Illapel, de ahí que me acuerde  que la casa de la tía Blanca estaba frente a la plaza; me recuerdo también de las montañas que rodeaban a Illapel y de un gran molino harinero”, cuenta Vuskovic exclusivamente a davidnoticias.cl. Y continúa: “Cuando yo tenía más o menos seis o siete años nos fuimos por breve tiempo a Santiago y después, definitivamente, a Valparaíso. En este intervalo, siendo ya joven, fuimos a Illapel  y Mincha con un primo mío, Lautaro Rojo Salas, y años después fuimos con mi mamá, mi señora Elena Villanueva y mis hijos Iván y Danitca. Me acuerdo también  de la avenida de Los Naranjos y de la estación de ferrocarril. Me recuerdo que la penúltima vez que fui, en 1971, fue para una elección extraordinaria de un diputado, que en este caso  salió elegida Amanda Altamirano”.

            Se entusiasma y cuenta que “para mí fue una agradable sorpresa toparme con Davidnoticias.cl, porque siempre tuve ganas de volver a visitar Los Vilos, Illapel y Mincha y más aún cuando a través de tus crónicas en diferentes portales de internet, Patricio, me pude enterar de la actividad literaria que se desarrolla en el valle del Choapa”. Y agrega, como recordando al lugar donde nació: “Viscera mea aurea fue adoptado con razón como la frase que distingue el escudo de armas de Illapel, ya que la ciudad  de las naranjas es rica de minerales  y también de ciudadanos, trabajadores, comerciantes e intelectuales que se destacan a nivel nacional y que le auguran un mejor futuro a la ciudad”.

            Hace algunas semanas Sergio Vuskovic estuvo en Los Vilos (en la imagen se le observa cerca del muelle viejo que se hunde cada vez más) y al caminar por sus calles y costaneras pasó inadvertido, ni siquiera fue saludado por sus colegas y autoridades, circunstancia que deja de manifiesto que Los Vilos aún no se conecta con el mundo globalizado de la cultura universal, y ya es hora que alguien lidere esa opción. Sinceramente nos asiste la certeza que el alcalde Juan Jorquera sería la persona más idónea. Veremos.

AMIGO PERSONAL DE ALLENDE Y NERUDA

 

                         DESDE HACE DÉCADAS Sergio Vuskovic ha permanecido casado con Elena Nena Villanueva y tiene con ella dos hijos, Iván y Danitca. Cuando era un veinteañero, en 1952, conoce en Valparaíso a Pablo Neruda y a Salvador Allende, durante la campaña presidencial de ese año, manteniendo hasta el fallecimiento de ambos una amistad inalterable. (En la imagen se aprecia a Vuskovic junto a Allende). De allí sus libros ‘Neruda’, edición italiana al cuidado de Mauricio Nocera (Bleveditore, Tricase, Italia, 2001) y ‘Allende en el Mundo’ (Editorial Colectivo Itinerante, Valparaíso, 1ª edición 2002 y 2ª edición 2003). Durante el gobierno de Allende fue alcalde de Valparaíso, y tras el golpe de Estado de 1973 fue llevado al buque escuela ‘Esmeralda’, donde lo torturaron. Posteriormente lo trasladan a la isla Dawson, donde permanece detenido ocho meses; en total, estuvo privado de libertad tres años, incluyendo los campos de concentración de Puchuncaví y Ritoque. Esa traumatizante experiencia está escrita en su libro-testimonio: ‘Dawson’ (1984) y en el análisis de esa circunstancia límite titulado ‘Un viaje muy particular (1986). Durante los once años de su exilio se desenvuelve como profesor de Historia de la Filosofía en la Universidad de Bolonia, Italia, e imparte seminario en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Actualmente se desempeña como profesor de filosofía en la Universidad de Valparaíso y de Playa Ancha, en la última de las cuales es director del ‘Centro de Estudios del Pensamiento Latinoamericano’ (CEPLA) y de la revista ‘Cuadernos del Pensamiento Latinoamericano’.

 

                        La ciudad de Martignano, Provincia de Leche, por Resolución Nº 141 del 16 de junio de 1988, le otorga a Vuskovic la ‘cittadinanza onoraria’. La Municipalidad de Valparaíso le nombra ‘Ciudadano Ilustre’ el 17 de abril del 2002 y le confiere la medalla UNESCO el 2 de julio del 2003 por su contribución a la declaración de la ciudad como ‘Patrimonio Cultural de la Humanidad’. Y recientemente es homenajeado con el ‘Premio Municipal de Literatura’, versión 2003, concedido por la Ilustre Municipalidad de Valparaíso. En 2004, el Departamento de Filosofía y Ciencias Sociales Facultad de Humanidades de la Universidad de Playa Ancha le publica su obra ‘Filosofía Latinoamericana’.

                Hace algunos años Vuskovic nos hizo llegar su libro ‘Un viaje muy particular’, a través de cuya obra nos devela los códigos obligatorios para arribar al fondo de la propia mente, en un transporte muy singular y en circunstancias que no son deseables para ningún ser humano. Avizorar este camino resulta imperativo, más aún cuando en nuestra nación abundan los supracensores, cauteladores de la moral y peritos en dolor y sufrimiento, quienes pretenden cubrir bajo ‘siete velos’ lo sufrido y lo insufrible y apagar de ese modo la memoria de la ignominia. Este vehículo mental es conducido en el curso de la tortura y obliga al viajero de la mente a enfrentar su destino en completa desnudez y absoluta orfandad. Pero al revés de la criatura que aprecia por vez primera la luz al salir del seno materno, este transeúnte posee a la vez el potencial psicológico y su propia historia personal: su travesía se va a producir en un espacio y tiempo interiores.

LA ENTREVISTA RECIENTE

 

                   EL PORTEÑO RODRIGO Benavente Braniff pudo conversar con Sergio Vuskovic, hace algunos años. La cita fue un miércoles de invierno: el lugar, una antigua casona del Cerro Alegre; el encuentro, una bienvenida cálida acompañada de un recorrido que concluye en una cocina colorida e impregnada de aromas evocadores donde reina Nenita, su esposa y compañera de toda una vida (en la fotografía de la década del ’50 se observa a Vuscovic junto a su señora). Benavente nota que le esperaban, pero eso no ha alterado para nada los preparativos para una comida cuyos olores se fusionan con el del café turco que Vuskovic porfiadamente mantiene en el fuego de una hornilla, decididamente más grande que el recipiente que hace de cafetera, circunstancia que por unos minutos cambia el centro de atención en el reino que Nenita comparte con su cuñada Lolita.

                        Rodrigo Benavente sube al segundo piso por una centenaria escala y llega a un amplio estudio que alcanza para disfrutar de hermosas plantas que él mismo cuida, con esmero. Se percibe que ese es su cuartel general, es allí donde empieza a esfumarse el septuagenario bonachón y comienza a erguir la figura del gigante intelectual de izquierda, ex comunista, que de profesor de filosofía en el Liceo Eduardo de La Barra, pasó a ser el alcalde que llevó el agua potable a los cerros de Valparaíso, cambiando la ciudad para siempre; y se trata del mismo Sergio Vuskovic que fue torturado en la ‘Esmeralda’ y exiliado en Europa, desde donde articuló un prolífico y meritorio trabajo.

                            Utopía, tolerancia, marxismo e identidad son palabras que, en boca de Sergio Vuskovic, adquieren una dimensión especial: la del intelectual que ha vivido una existencia conjugándolas y escudriñando sus significados con una coherencia tal que le permiten ir por la vida sin necesidad de pedir perdón a nadie, y que más allá de consideraciones políticas, le han hecho merecedor del ‘Premio Municipal de Literatura’, en su condición de ensayista, otorgado por el municipio de Valparaíso, pretexto de la siguiente entrevista. A este illapelino, el galardón le llena de orgullo, principalmente porque, según lo ha expresado insistentemente a los medios de comunicación, esta es la confirmación de que se puede ser profeta en su país, en la región que lo adoptó con tanto cariño, luego de abandonar para siempre a su Illapel querido, cuna y albergue para los primeros miembros de su familia que llegaron desde la lejana Yugoslavia, a fines del siglo XIX.

                        —Don Sergio ¿qué representa para usted la obtención del Premio Municipal de Literatura? Galardón que, sumado a la ciudadanía ilustre otorgada a su persona en 1988, parece sellar un sentido homenaje de su ciudad adoptiva.

                        SV—Bueno, es de público conocimiento que yo nací en Illapel, la bella ciudad de los naranjos, ente los valles de Choapa, más precisamente —según me han contado— en ese hospital ´San Juan de Dios’ que se empinaba en uno de los cerros a la orilla  norte del río que surca el pueblo. Lo que no quita que Valparaíso sea mi tierra adoptiva. Ya lo había dicho en los diarios al momento de mi premiación, que esto es una forma de convertirme en profeta en mi tierra —porque siento honestamente que Valparaíso también es mi terruño, donde he vivido la mayor parte de mi vida— y la razón es que muchas de estas ideas las llevo cuarenta o cincuenta años diciéndolas, y es hermoso que al final haya habido un reconocimiento de la ciudad, mucho más cuando me enteré que el jurado es eminentemente técnico, situación que antes parece que no era tal, según lo leí en una revista. Por otra parte es un premio al ensayo, lo que no es común.

                        —Usted tiene más de 20 publicaciones in extenso, más una serie de ensayos. ¿No se ha dejado tentar por la ficción, sobretodo en una ciudad que parece vivir de la poesía?

                        SV—No, lo que más se podría acercar y que es un escrito que está entre la realidad y la ficción, es un artículo que se llama ‘Neruda y la Invención de Valparaíso’, que está en el libro ‘Un Recuerdo Llamado Neruda’, recientemente editado por la Universidad de Playa Ancha. No obstante, la verdad es que está fundado en la realidad, ya que es Neruda. Él dice que en Valparaíso hay 50 cerros con 4 o 5 inventados por el mismo, y eso es verdad en el contexto de lo que le dijo Pablo a Margarita Aguirre, que escribía una biografía de él en el sentido de que si necesitaba algo ¡inventaba, no más!, total él nunca la iba a desmentir.

                        —¿Se siente usted intérprete del pensamiento, del sentimiento y en definitiva, de las emociones de la gente, que alguna vez ha puesto como norte a su trabajo?

                        SV—Sí; no obstante, digamos que no de toda la gente, porque por suerte no todos piensan lo mismo ni sienten lo mismo, pero de una parte consistente de la gente, especialmente, en términos políticos, de la gente de izquierda. Creo que la interpreto en buena parte, y eso tiene que ver con el hecho de que fue tantísima gente a la Municipalidad el día de la premiación.

                        —En el mismo contexto, usted es un hombre reconocidamente de izquierda, comunista por muchos años. ¿No siente que tendría que pedir perdón como han hecho algunos correligionarios suyos?

                        SVNo, yo no tengo que pedir ningún perdón, al contrario, a mi me tienen que pedir perdón, especialmente la Marina, porque a mi me torturaron en la ‘Esmeralda’ y a mi hijo también, así como también tienen que pedirle perdón a los hombres, mujeres, niños y niñas que torturaron tanto en la ‘Esmeralda’ como en los otros buques. También es cierto que aquí la Marina no cometió los crímenes inmensos como lo hizo el Ejército o la Fuerza Aérea en otros lados.

                        —Profundizando un poco en ese tema, en alguna de sus publicaciones usted deja entrever que esta suerte de suavidad comparativa de la Marina, tendría que ver con el carácter pluralista de Valparaíso, el mismo que habría apaciguado esos ánimos de carnicería que sí se dieron en otros lados.

            SV—Yo se que es así. Es tanto que nosotros familiarmente éramos muy amigos de don Emilio Tagle Covarrubias, que era uno de los obispos más derechistas; sin embargo, me fue a ver dos veces cuando yo estaba preso hay que recordar que este mismo obispo era consejero de Pinochet.  Por supuesto que en esto influyó el que nosotros pregonábamos un socialismo en estado de derecho y con pluralismo económico, político e ideológico (en la imagen actual se aprecia a Sergio Vuscovic caminando junto a su señora por la Costanera vileña).

                        —¿Qué representa la utopía para un marxista, don Sergio?

                        SV—Ah… eso es bien importante, y te voy a decir que lo es no tan sólo para un marxista, porque a través de mis estudios he concluido que hay tres grandes utopías: la marxista, la cristiana que es la más grande de todas y la laica, que viene de la revolución francesa y norteamericana, que de paso nunca se han dado en la Tierra, pero sirven a modo de un faro que alumbra al futuro para que se encamine en esa dirección. La marxista por su parte representaba a la igualdad, y efectivamente son las sociedades más igualitarias que se han dado, pero sacrificaron totalmente la libertad. La cristiana es la que permanece, fundamentalmente porque tiene una condición tremenda, y es que primero hay que morirse. Las otras dos plantean el cambio en la vida terrenal y por lo tanto son juzgables aquí mismo.

                        —En su libro ‘Un Viaje Muy Particular’, como lector, sentí que se conocía a sí mismo en medio de sus aflicciones en el momento de ser torturado, tanto, que crece moralmente frente a su torturador. Dejando de lado lo retorcido del análisis, queda la sensación de una suerte de agradecimiento por la angustia y el dolor generadores de luz y autoconocimiento.

                        SV—Podría darse así, pero lo mío estaba sustentado en que en esos momentos nunca tuve miedo de que me fuera a morir, incluso cuando me torturaban y ponían corriente. En mi interior jamás pensé en la muerte, fundamentalmente porque tenía la certeza de que no había robado ni matado.

                        —¿Deberíamos revalorar religión y marxismo como utopías necesarias?

                        SVMira en la época de Marx el opio era un remedio, es decir una medicina, entonces cuando él menciona la frase “la religión es el opio del pueblo” que dicho sea de paso, había sido usada por más de 10 filósofos alemanes y franceses antes lo dice en el sentido de que la religión es el suspiro de la criatura oprimida, pero agrega también la protesta contra la miseria real. En consecuencia, lo que propongo es que hay una raíz humana común, tanto en el aspecto liberador del marxismo como en el mismo aspecto por parte de la religión y concretamente en el cristianismo. Tanto así que este trabajo fue publicado en la Universidad Católica de Lovaina, en Bélgica.

                        —En su libro ‘Allende en el mundo’ anuncia que el siglo XXI verá el triunfo de los postulados de Salvador Allende ¿No le parece un poco contradictorio a la luz de los hechos?

                        SV—Hace algunos años el Alcalde de un pueblo italiano me preguntó exactamente lo mismo, mi respuesta fue: mira, a nosotros los dirigentes del gobierno de la Unidad Popular nos tuvieron presos tres años, nos revisaron todas las cuentas y ninguno, ni siquiera los radicales, pudieron ser juzgado, haciendo verdad el dicho del Presidente Allende sobre que en su Gobierno se podría meter las patas, pero jamás las manos. Y de eso se trata el gobernar. Nosotros no fuimos capaces de concretar los postulados de Allende, lo que no obsta que otros sí puedan hacerlo, toda vez que esos mismos postulados ahora son enarbolados por otros hombres y mantienen plena vigencia.

                        —En su libro ‘Allende en el mundo’ hay una anécdota sabrosa que muestra, en 1931, a los estudiantes Salvador Allende y Clodomiro Almeyda oponiéndose, en la Universidad, a la formación de ‘Soviets’ (al estilo de la URSS). Allende luego confesaría que con el tiempo tuvo que expropiar numerosos bienes de esos decididos revolucionarios. La pregunta es: ¿no se siente un poco solo en este camino de consecuencia?

                        SV—Al contrario, yo tengo una gran cantidad de amigos, en la misma premiación encontré amigos que no veía por más de treinta años, algunos siguen siendo comunistas, yo no, pero saben que sigo siendo de izquierda. Y ya no soy comunista por coherencia, pues si aquí combatíamos la dictadura de Pinochet, no podía tolerar las dictaduras de los regímenes comunistas.

                         —Volviendo a Neruda, en un discurso en la Municipalidad de Valparaíso, el vate afirma, refiriéndose a su persona, que usted, a pesar de ser un marxista, sabe que la “teoría flaquea”. ¿Sabe usted a qué se refería?

                        SVPorque la realidad es mucho más amplia que la teoría, no hay ninguna teoría que pueda abarcar toda la realidad. Ahora, el primero que se dio cuenta de esto fue Goethe, quien sentenció que toda teoría es gris, y sólo es verde el árbol de la vida.

                         —Arrau nació en Chillán, Neruda en Parral, la Mistral en Montegrande… Usted nació en la ciudad de Illapel. ¿Se siente illapelino o más porteño?

                        SV—Siempre he dicho que tengo dos patrias lugareñas: illapelino y choapino de nacimiento y porteño de corazón. Mis recuerdos de Illapel fueron muy formadores; si bien viví allí muy poco tiempo, ‘viscera mea aurea’ (‘mis entrañas son de oro’, como reza el escudo de armas illapelino).

                        —¿Recuerda algún lugar especial en Illapel?

                        SV—En la parte Oriente, en calle Brasil, había un inmenso molino harinero, de propiedad de una familia italiana, desde donde era emitido un ruido maquinal constante, que quedaría para siempre en mi memoria de niño.

 

                        —Una última pregunta, don Sergio: ¿cómo le gustaría ser recordado?

                        SV—Que yo siempre estuve al lado del pueblo, pero, como dicen los españoles, con juicio, con sentimiento y con razón.

LA PREGUNTA PARA EL ALCALDE DENIS CORTÉS

                        ES PROFESOR DE CASTELLANO y filosofía. Ha escrito las siguientes obras: ‘La base material del pensamiento’ (1958);Investigaciones sobre el origen del pensamiento’ (1961); ‘Diálogo con la Democracia Cristiana’ (1964);Teoría de la ambigüedad’ (1964);Revolución, Estado, Propiedad: problemática demócrata cristiana’ (1967);Un filósofo llamado Lenin’ (1971);El proceso revolucionario chileno’ (1973);La religión, opio del pueblo y protesta contra la miseria real’ (revista Topoi, Nº 2 de las universidades de California, Irving, USA, y de Bolonia, Italia; editorial D. Reidel Publishing Company, USA, 1983; también se publicó en la revista ‘Social Compass’, de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, 1988);Del stalinismo a la perestroika’ (1991);Breviario de Platón’ (1998, Departamento de Filosofía de la Universidad de Playa Ancha, Valparaíso); ‘Dawson’ (1984); ‘Un viaje muy particular’ (1986); ‘Neruda, sono un poeta di publica utilitá’, curador profesor Maurizio Nocera. Bleveditore, Tricasse, Italia, 2001; ‘Allende en el mundo’, editorial ‘Colectivo Itinerante’, Valparaíso (primera edición 2002 y segunda edición 2003);Neruda la invención de Valparaíso’ (2004, Universidad de Playa Ancha); ‘Allende nel mondo’, Tipografía 5 Emme, Tuglie, Italia, (diciembre 2005); ‘Un viaggio molto particulare’, traduzione di Carla Carbonera,Quaderni di via Montelere’, Nº 19, Pordenone (Italia 2007 y segunda edizione ‘Il Raggio Verde’, Tricase, Noviembre 2007); ‘Dawson, Il Raggio Verde, Lecce’, al cuidado de Maurizio Nocera, (Lecce, Italia, 2007); ‘Breviario di Platone’ (edizione del Leone, Venezia, 2007), Traductor y curador Paolo Ghiotto Marin; Valparaiso Neruda e a Invencao de Valparaiso’, Instituto de Cultura Ibero-Atlântica, ATLANTICA (Portimâo, Portugal 2007); En el año 2008 la revista Segni e comprensione’, del Departamento de Filosofía de la Universidad del Salento, Italia, Anno XXII, Nuova Serie, Nº 65, Maggio-Agosto 2008, publicó su ensayo ’Sulla dismsisura dell’estetico’, pág. 20-24.

  Finalmente surge una pregunta: ¿cuál será la primera autoridad que tome la iniciativa de brindarle un homenaje a este escritor, político y filósofo que nunca se ha olvidado de sus orígenes choapinos? Aunque a esta alturas del tiempo sea con atraso porque él ya ha recibido los máximos honores en el mundo de la cultura. Esta vez la historia de Gabriela Mistral se repite de manera aún más patética: estamos hablando de una persona reconocida internacionalmente pero que en Illapel y el Choapa en general pocos saben de su existencia.

            Es fácil prometer el cambio para llegar a ser electos, pero a la hora de la verdad se insiste en reiterar los mismos vicios del pasado.

            Aún hay tiempo para reparar el mal causado, en todo caso. Bastaría que el alcalde de Illapel, Denis Cortés Vargas (en la imagen de página anterior), se animara a pensar que existen formas de trascender de manera sutil y priorizando alguna vez a la cultura. ®

 

NINGUNA PARTE DE ESTA CRÓNICA, INCLUIDO SU DISEÑO, PUEDE SER REPRODUCIDA, ALMACENADA O TRANSMITIDA EN MANERA ALGUNA, NI POR NINGÚN MEDIO, SIN AUTORIZACIÓN POR ESCRITO DEL DIRECTOR Y EDITOR, SR. DAVID ALTAMIRANO

 

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