El constante aumento del costo de la vida vuelve a encender las alarmas entre las familias chilenas. Esta vez, la preocupación apunta a uno de los alimentos más consumidos y tradicionales del país: el pan, cuyo precio podría experimentar una fuerte alza durante los próximos meses e incluso llegar a los $3.500 el kilo, según advierten expertos del sector agrícola y económico.
La situación preocupa especialmente considerando que Chile figura entre los países con mayor consumo de pan en el mundo. Para miles de hogares, la marraqueta o la hallulla forman parte esencial del desayuno, la once y muchas veces también del almuerzo. Sin embargo, mantener esa costumbre podría volverse cada vez más difícil debido al aumento sostenido de los costos de producción.
Especialistas explican que el complejo escenario se origina por diversos factores que afectan directamente al agro nacional. Entre ellos destacan la escasez y alto precio de fertilizantes como la urea, el incremento del valor de los combustibles, mayores costos de transporte y una disminución de las hectáreas sembradas con trigo.
Ricardo Durán, académico de Ingeniería Comercial de la Universidad de las Américas de Viña del Mar, advirtió que el panorama podría tener un fuerte impacto en la economía familiar.
“Muy posiblemente el valor del kilo de pan se dispare a un valor de 3.500 pesos para el próximo año, y eso va a generar un efecto significativo en el bolsillo de todos los chilenos, entendiendo el contexto de mayores precios y una mayor proyección de inflación”, señaló.
El problema no solo afecta al pan. El eventual aumento repercutiría en una larga lista de productos derivados de la harina, encareciendo aún más la alimentación diaria de las familias, en momentos en que muchos hogares ya enfrentan dificultades para cubrir gastos básicos como arriendos, electricidad, combustibles y medicamentos.
Desde el gremio panadero llaman a la cautela, aunque reconocen que el escenario es complejo. Juan Mendiburu, presidente de Indupan, indicó que los molinos ya están anunciando alzas de entre un 7% y un 10% en la harina, aunque considera que un valor de $3.500 por kilo aún no sería inmediato.
La principal preocupación se concentra en la caída proyectada de la producción de trigo nacional, debido a la falta de fertilizantes y al debilitamiento financiero de pequeños y medianos agricultores, especialmente en el sur del país.
El debate también llegó al mundo político. Parlamentarios de distintos sectores acusaron falta de medidas concretas para enfrentar el encarecimiento de productos esenciales.
El diputado Erich Grohs sostuvo que, de no existir una intervención urgente, “el precio del pan y de los alimentos esenciales va a seguir escalando niveles insostenibles para las familias”.
En tanto, la diputada Tamara Ramírez afirmó que “la clase media ya se encuentra completamente asfixiada por el costo de la vida”, advirtiendo que un alza del pan afectaría directamente a millones de chilenos.
Mientras tanto, en las ferias, almacenes y panaderías del país, muchas familias ya comenzaron a notar cómo cada compra pesa más en el presupuesto mensual, en un escenario económico que mantiene creciente preocupación entre los consumidores.









