Desempleo en Chile alcanza su nivel más alto en casi cinco años y preocupa aumento de la informalidad

Una nueva señal de alerta para la economía nacional entregó el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), luego de informar que la tasa de desocupación en Chile llegó a un 9,1% durante el trimestre móvil febrero-abril de 2026, alcanzando así su nivel más alto en casi cinco años.

El informe revela un aumento de 0,3 puntos porcentuales en comparación con el mismo periodo del año anterior, reflejando un escenario complejo para miles de familias que continúan enfrentando dificultades para encontrar empleo estable en medio del encarecimiento del costo de la vida.

La situación es aún más delicada en la región Metropolitana, donde el desempleo escaló a un 9,7%, evidenciando el impacto que está teniendo la desaceleración económica en el principal centro urbano del país.

Según explicó el INE, el incremento en la desocupación se debe a que la fuerza laboral creció más rápido que la generación de nuevos puestos de trabajo. Además, las personas cesantes aumentaron un 4,1%, incluyendo tanto quienes perdieron su empleo como quienes buscan trabajo por primera vez.

Las mujeres continúan siendo las más afectadas por esta realidad. La tasa de desempleo femenina alcanzó un 10,5%, mientras que en los hombres llegó al 8,0%.

Otro de los aspectos que genera preocupación es el aumento de la informalidad laboral. El INE informó que la tasa de ocupación informal llegó al 26,8%, es decir, más de uno de cada cuatro trabajadores desempeña labores sin contrato o sin acceso a seguridad social.

El crecimiento de empleos informales estuvo impulsado principalmente por actividades ligadas al comercio y la industria manufacturera, además del trabajo por cuenta propia, fenómeno que especialistas asocian a la necesidad urgente de generar ingresos frente al alza sostenida de productos básicos, servicios y alimentos.

Pese a que algunos sectores como salud, industria manufacturera y actividades profesionales mostraron incrementos en la contratación, las cifras generales reflejan un mercado laboral debilitado y una creciente presión económica sobre los hogares chilenos.

El escenario abre nuevamente el debate sobre la necesidad de implementar medidas que permitan impulsar el empleo formal y reactivar la economía, especialmente en un contexto donde muchas familias sienten cada vez más el peso del costo de la vida.