Arqueólogo César Méndez destaca desafío histórico de Los Vilos: conservar el legado del “Hombre de Los Rieles” y proyectar un museo in situ en Quereo

Con una claridad que combina ciencia, memoria y responsabilidad patrimonial, el arqueólogo César Méndez, investigador de la Pontificia Universidad Católica de Chile, reflexionó en profundidad sobre la relevancia del hallazgo del denominado “Hombre de Los Rieles”, uno de los restos humanos más antiguos de Sudamérica, descubierto en el sector de Quereo, en la comuna de Los Vilos, y cuya data se aproxima a los 12.000 años.

Méndez, quien trabajó junto al destacado arqueólogo Donald Jackson en la excavación y estudio del sitio, analizó el impacto de este descubrimiento y, sobre todo, los desafíos que enfrenta la comunidad vileña para avanzar en la protección de un patrimonio que califica como único en Chile.

Además, llamó a las autoridades y al mundo privado a impulsar la concreción del proyecto más ambicioso vinculado a estos hallazgos: la construcción de un museo in situ en la quebrada de Quereo, lugar donde también han sido encontrados restos de mastodonte, milodón, caballo americano y otras especies de la megafauna del Pleistoceno.

Un sitio conocido desde 1995, pero revelado en toda su magnitud en 2008

El arqueólogo recordó que el sitio arqueológico Los Rieles era conocido desde mediados de los años 90, cuando se efectuaron pequeñas excavaciones exploratorias.

Sin embargo, no fue sino hasta 2008, durante trabajos de ampliación del trazado del sistema de desagüe de Los Vilos, que se ejecutaron excavaciones de mayor envergadura. Estas permitieron descubrir la real dimensión del sitio y documentar el hallazgo del individuo hoy conocido como “el Hombre de Los Rieles”.

“Realmente conocimos la envergadura del sitio y su enorme contenido arqueológico en 2008. Las excavaciones ampliadas revelaron los hallazgos que hoy nos convocan”, explicó Méndez.

Quién fue el Hombre de Los Rieles

Los estudios realizados permitieron establecer que se trataba de un hombre de aproximadamente 45 años, de salud robusta para la época, y cuyo estilo de vida estaba completamente ligado al entorno marino de la costa vileña.

Análisis químicos practicados a sus huesos permitieron determinar que consumía una dieta basada principalmente en lobos marinos, peces, moluscos e invertebrados, así como que ingería agua de origen costero, un dato decisivo para comprender su territorio de vida.

“Era un habitante costero, no alguien que simplemente visitaba la costa. Se alimentaba del mar, vivía en la costa y murió en la costa”, puntualizó el arqueólogo.

Méndez destacó que este individuo representa uno de los testimonios más antiguos de cazadores-pescadores-recolectores del continente, aportando evidencia clave a uno de los debates más relevantes de la antropología americana: cuándo y cómo se desarrollaron las primeras adaptaciones humanas al medio costero.

“Por años se ha discutido este tema. Ahora sabemos que la adaptación costera estuvo presente desde los primeros habitantes de esta zona, y que se desarrolló rápidamente”, detalló.

Quereo: un tesoro arqueológico de escala continental

La importancia del sector de Quereo excede con creces el hallazgo de este individuo. Méndez destacó que la zona posee una alta densidad de sitios arqueológicos tempranos, probablemente la más significativa en Chile para este tipo de cronologías.

“No hay otro lugar del país donde, en tan pocos kilómetros cuadrados, se concentren tantos hallazgos que evidencian ocupaciones tan antiguas”, afirmó.

El arqueólogo enfatizó que los sitios no deben entenderse de manera aislada:

“Si hubo un sitio arqueológico de una época, significa que esas personas se movieron por el paisaje. Dejaron huellas en todo el territorio. Tenemos un punto caliente en cuanto a patrimonio temprano”, apuntó.

El desafío mayor: conservar y proyectar el patrimonio de Los Vilos

En su mensaje a la comunidad, Méndez aseguró que el valor de este hallazgo implica una responsabilidad histórica para Los Vilos, autoridades, mundo político, organizaciones sociales y privados.

“Es un descubrimiento que requiere respeto y una valoración profunda. Las decisiones que se están tomando van en la dirección correcta, aunque el proceso es necesariamente lento. Pero no por eso debemos claudicar”, advirtió.

Recordó que desde el descubrimiento en 2008 hasta la publicación científica en 2012, y luego la difusión a la comunidad, han pasado años. Aun así, sostuvo que este avance progresivo está permitiendo que hoy exista un consenso sobre la necesidad de proteger el patrimonio de Quereo y, especialmente, de proyectar una iniciativa cultural sin precedentes para la comuna: un museo in situ.

“Estamos en condiciones de soñar con un museo in situ”

Consultado sobre la factibilidad del proyecto de un museo en el sitio donde se realizaron los hallazgos, Méndez expresó un optimismo responsable: “Ojalá estemos más cerca de lo que pensamos. Las voluntades están, pero ahora viene el trabajo.”

El arqueólogo planteó que la tarea debe ser compartida por la academia, aportando investigación y divulgación científica, las autoridades, a través de gestión política; planificación urbana y resguardo legal; el sector privado, mediante la entrega de recursos que permitan materializar la obra, la comunidad, como garante y defensora del patrimonio.

“Creo que podemos generar una sinergia positiva para proyectar un elemento tan deseado como el museo in situ. Este patrimonio lo merece”, indicó.

Un llamado final a Los Vilos

Méndez concluyó señalando que la comuna posee un patrimonio arqueológico que la ubica en un lugar privilegiado dentro del continente y que esa condición exige una mirada responsable y de largo plazo.

“Tenemos en Los Vilos un patrimonio único. Tomemos conciencia de su valor, porque es parte de nuestra historia más profunda”, finalizó.