Debate por rol del Estado vuelve al centro de la discusión económica tras dichos de Jorge Quiroz

Las declaraciones del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, volvieron a abrir el debate sobre el verdadero rol del Estado en el desarrollo de los países, luego de afirmar que la idea de que las naciones progresan mediante el gasto público corresponde a una “teoría fracasada”.

Los dichos surgieron en respuesta a cuestionamientos del diputado Daniel Manouchehri y generaron reacciones divididas en el mundo político y económico, especialmente en medio de las críticas por el bajo crecimiento económico que enfrenta Chile y los recientes recortes presupuestarios en áreas sensibles como Salud.

La discusión tomó fuerza luego de difundirse una gráfica comparativa basada en cifras del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, donde se muestra que varios de los países con mayor gasto público respecto de su Producto Interno Bruto corresponden precisamente a algunas de las economías más desarrolladas y con mayores estándares de bienestar del planeta.

Entre ellos aparecen Francia (57,4% del PIB), Finlandia (56,6%), Bélgica (55,6%), Italia (50,6%) y Dinamarca (49,7%), países caracterizados por amplios sistemas de protección social, fuerte inversión pública en salud, educación e infraestructura, además de sólidos marcos institucionales.

En contraste, la lista de países con menor gasto público incluye a Angola, Bangladesh, Nigeria, Myanmar y Sudán, naciones que enfrentan altos niveles de pobreza, baja cobertura estatal y fragilidad institucional.

Sin embargo, economistas advierten que el debate no puede reducirse únicamente al tamaño del gasto estatal. Diversos análisis sostienen que el desarrollo no depende exclusivamente de cuánto gasta un país, sino de cómo se gastan esos recursos, la calidad institucional y la capacidad de generar productividad e innovación.

La información comparada muestra que muchas economías desarrolladas no esperaron alcanzar altos niveles de riqueza para construir sistemas de protección social, sino que fortalecieron al Estado mientras avanzaban en su industrialización y crecimiento económico.

A ello se suma otro elemento mencionado en el análisis: existen países con bajo gasto social y elevados ingresos, como Qatar o Emiratos Árabes Unidos, aunque dichos modelos responden a realidades económicas muy particulares basadas principalmente en recursos naturales y baja población.

En el caso chileno, la gráfica sitúa el gasto público entre un 24% y 26% del PIB, cifra considerablemente inferior al promedio de los países de la OCDE, que fluctúa entre 42% y 43%.

El debate, de esta forma, continúa abierto entre quienes defienden un Estado más reducido centrado en la eficiencia fiscal y quienes sostienen que el crecimiento sostenido requiere una mayor participación estatal en áreas estratégicas para impulsar el desarrollo humano y productivo del país.