“Debemos entender que vivimos en una zona sísmica, por ello siempre debemos tener nuestro kit de emergencia a mano”

Gunther Hicks, asesor de emergencias de la oficina de protección civil del municipio de Coquimbo, se refirió a los sismos y tsunamis en una nueva charla de la corporación de Turismo Coquimbo de cara a un verano seguro 2020- 2021.

Se acerca el verano y con ello, la tan anhelada llegada de turistas, que sabemos este año debido a la pandemia mundial, será más bien de carácter nacional. De hecho, ya en estos días y fines de semana se ha observado en las costas muchos visitantes santiaguinos y de otras regiones del país. Por ello y nuestra realidad sismológica, siempre debemos estar preparados ante estos fenómenos de la naturaleza.

Gunther Hicks, de la oficina de Protección Civil de la Municipalidad de Coquimbo y experto en estos temas señaló que “a través del tiempo, como país y como personas, hemos ido aprendiendo culturalmente mucho más y estoy de acuerdo con los avances. Hay que pensar hoy en día que la comunicación, las redes sociales y todo el sistema de comunicaciones que tenemos nos ayuda completamente a que nos puedan bombardear…la persona que no tenía idea hoy tiene muchas opciones de educarse”.

“En caso de sismos,  debemos mantener la calma y situarnos en un lugar seguro, debajo de un mueble o junto a él, cortar la energía de la vivienda y cerrar los pasos de agua y gas. Si estas en la calle, aléjate de los edificios, postes y cables eléctricos”, señalé el experto.

En el caso de Tsunami, el experto Hicks, señala que es fundamental que las personas sepan si están en zonas de evacuación, consultando los planos del lugar donde se encuentra, identificar las zonas de evacuación, puntos de encuentro o zonas de seguridad, sobre todo cuando el sismo no te permita mantener el equilibrio.

Origen de los sismos

De acuerdo con especialistas, los temblores se producen por la liberación de energía o tensiones acumuladas en el interior de la Tierra. Cuando existen rupturas repentinas en las capas tectónicas, las cuales a veces se acompañan por la ruptura de la superficie terreste, producen vibraciones en el suelo.

Esto se explica porque la Tierra, está formada por grandes fragmentos de tierra que son conocidos como placas tectónicas, la capa exterior es la corteza terrestre. Todas las placas de la Tierra están en constante movimiento, algunas más rápido que otras y en diferentes direcciones.

“Los temblores ocurren cuando grandes secciones de la corteza terrestre o placas tectónicas, se mueven, empujándose unas a otras. El lugar donde dos placas se unen se llama falla y es en éstas donde la mayoría de los temblores ocurren y se forman los volcanes”, explica el Centro Interactivo de Ciencia y  Tecnología.

Los temblores fuertes regularmente son seguidos por otros movimientos menores de las placas tectónicas que se conocen como “réplicas”, las cuales pueden ocurrir días o semanas después del temblor inicial.

En la Ciudad de México, por ejemplo, la zona de mayor riesgo ante sismos de alta intensidad es el oriente y parte del centro, que son las zonas donde en la época prehispánica se asentaban los lagos del Valle de México.

México al igual que Chile, es un país sísmico; de acuerdo con especialistas de la UNAM diariamente se reportan hasta 38 eventos de distintas intensidades.
Científicos de esta institución habían advertido desde abril pasado que es muy difícil predecir un temblor, puesto que la probabilidad de que ocurra un terremoto en un lugar específico depende de qué tan acopladas estén las placas tectónicas.

El lugar donde los científicos mexicanos esperaban que ocurriera un evento sísmico de gran intensidad es en la  costa guerrerense, en el Pacífico mexicano, donde existe una zona conocida como la Brecha de Guerrero, que va de Acapulco a Papanoa, donde hace más de 100 años no se producen sismos de magnitud significativa, en una escala mayor a siete grados Richter.

En esa zona no se ha registrado un movimiento telúrico importante desde 1911, por lo que se sigue acumulando una gran energía que la convierte potencialmente sísmica para la ocurrencia de un evento de gran intensidad.

Si en ese sitio –cuya distancia es 150 kilómetros menor a la del lugar donde se originó el sismo de 1985 con respecto a la Ciudad de México– se da un terremoto comparable al de aquel año, magnitud 8, los efectos en esta megaurbe podrían ser devastadores, de dos a tres veces más intensos, según estimaciones de algunos científicos.

Además, junto a la Brecha, hay otro segmento de tierra, de Acapulco hacia el sur, donde desde hace 60 años tampoco se registra un sismo grande; ahí se produjo el temblor que en 1957 tiró al Ángel de la Independencia, en el Paseo de la Reforma.

En Chile, la situación no es diferente, ya que también los sismos son frecuentes debido a que el país  se encuentra ubicado sobre la placa Sudamericana, en su borde occidental donde convergen y generan zonas de subducción las placas de Nazca y Antártica, en tanto que la placa de Scotia se desliza horizontalmente respecto a la placaSudamericana, en un borde de placas transcurrente.

Según los expertos, Chile es el país más sísmico del mundo y registra el evento de mayor liberación de energía (M9,5, 1960). La actividad sísmica es generada por el proceso de subducción entre placas, principalmente las de Nazca y Sudamericana que han provocado los mayores terremotos.