La muerte de la joven madre ha generado una ola de reacciones institucionales y sociales, mientras se investiga si sufrió violencia obstétrica en el Hospital de Illapel.
Canela vive momentos de profunda tristeza tras la muerte de Fernanda Mabel Pinto Pinto, joven madre de la comuna que falleció a pocos días de dar a luz. La familia, junto a la comunidad local, ha manifestado su consternación y exige esclarecer las circunstancias que rodearon su fallecimiento, el cual podría estar vinculado a un caso de violencia obstétrica ocurrido en el Hospital de Illapel.
El impacto del caso llevó a que la diputada Carolina Tello oficiara al Ministerio de la Mujer y al Servicio de Salud de Coquimbo, solicitando información detallada sobre las acciones adoptadas frente a lo sucedido. “Despachamos hace pocos meses una ley que incorpora el concepto de violencia gineco-obstétrica y lo tipifica como una forma de violencia de género. Por eso, esperamos respuestas claras y urgentes”, expresó la parlamentaria, quien ha estado en contacto con la familia de Fernanda.
Desde el Ministerio de la Mujer y la Equidad de Género, la seremi regional, Camila Sabando, lamentó profundamente el fallecimiento. “Nos coordinamos de inmediato con el alcalde de Canela y el Seremi de Salud para dar curso a las investigaciones. Además, la ley integral contra la violencia hacia las mujeres, vigente desde hace un año, tipifica estos actos, por lo que confiamos en que se esclarecerá lo ocurrido”, indicó.
Asimismo, se informó que este lunes la directora regional del Servicio Nacional de la Mujer y la Equidad de Género (Sernameg) tomará contacto con la familia para brindarle atención jurídica inicial y acompañamiento psicosocial.
El Municipio de Canela, en tanto, decretó duelo comunal por un día en homenaje a Fernanda, mientras desarrolla su propia indagatoria para colaborar con el esclarecimiento de los hechos.
La comunidad canelina, dolida y movilizada, comienza a levantar la voz no sólo por justicia para Fernanda, sino también para visibilizar una problemática que, pese a ser silenciosa, afecta a muchas mujeres en contextos de atención ginecológica y obstétrica.
La pregunta ahora no es sólo qué ocurrió, sino también cuántas más podrían estar en riesgo si no se avanza en prevención, formación del personal de salud y vigilancia efectiva de los derechos de las mujeres en los recintos hospitalarios.









