Fallece el destacado actor y gestor cultural Rodrigo Vidal Baeza

Profundo pesar ha generado en el mundo artístico y cultural el fallecimiento del reconocido actor, director y profesor de teatro Rodrigo Vidal Baeza, quien desarrolló una extensa y significativa trayectoria tanto en Santiago como en la Región de Coquimbo.

Nacido en Santiago, Vidal Baeza se radicó hace 18 años en el balneario de Pichidangui, en la comuna de Los Vilos, donde se convirtió en una figura clave del quehacer cultural local. Su formación artística la realizó en la Universidad de Chile y en la Pontificia Universidad Católica de Chile, consolidando una sólida base académica que complementó con diversos seminarios junto a destacados directores nacionales y extranjeros.

A lo largo de su carrera, participó en compañías teatrales dirigidas por importantes referentes de la escena nacional, como Ramón Griffero, Andrés Pérez y Vicky Larraín, entre otros, aportando con su talento interpretativo y su mirada creativa a múltiples montajes.

Además de su labor sobre el escenario, Rodrigo Vidal destacó como gestor y animador cultural. Fue creador del “Festival Off-Bellavista” y director artístico del “Primer Encuentro Nacional de Arte y Cultura Enart 90”. Asimismo, dirigió la Escuela de Teatro Contemporáneo, contribuyendo a la formación de nuevas generaciones de actores y actrices.

En el ámbito público, se desempeñó como Encargado de Cultura de la Municipalidad de Los Vilos entre 2010 y 2012, impulsando iniciativas que fortalecieron la identidad cultural de la comuna. También fue tallerista y colaborador artístico permanente de la Corporación Bodegón Cultural de Los Vilos, espacio donde dejó una huella profunda a través de su compromiso y vocación formadora.

Arte y resistencia en tiempos de dictadura

En diversas reflexiones sobre su trayectoria, Rodrigo Vidal Baeza evocaba con especial intensidad el período de la dictadura militar encabezada por Augusto Pinochet, señalando que, pese al clima de temor y censura, ese contexto no fue un obstáculo para la creación artística. Por el contrario, sostuvo que fue precisamente en esos años cuando muchos hacedores culturales se propusieron explorar nuevos lenguajes y ocupar espacios alternativos como la calle, cafés, bares, poblaciones y emergentes centros culturales, con el objetivo de dar testimonio del tiempo que les tocaba vivir.

Destacaba que frente al poder del miedo se levantó el escudo de la “contracultura”, un movimiento que buscaba recuperar todo aquello que había sido borrado o prohibido. Así comenzaron a funcionar talleres, clubes, escuelas, garajes y galerías, donde alumnos y profesores podían encontrarse en libertad para iniciar procesos creativos sin la censura de la institucionalidad.

En ese contexto, la experiencia de la Escuela de Teatro Contemporáneo —que dirigió— fue, según sus propias palabras, excepcional por sus logros y la repercusión que alcanzó en su momento. Asimismo, recordaba con orgullo los encuentros, veladas, tocatas y jornadas culturales de la época, subrayando que el “Off-Bellavista 88” marcó una huella profunda que aún perdura en la memoria de muchos como símbolo de creatividad, originalidad y valentía artística.

Su partida deja un vacío significativo en la comunidad artística local y nacional. Amigos, colegas y discípulos lo recuerdan como un hombre apasionado por el teatro, generoso en la enseñanza y firme impulsor del arte como herramienta de transformación social.

Sus restos serán velados mañana en su domicilio en Pichidangui. Posteriormente, serán trasladados hasta el Cajón del Maipo, en la Región Metropolitana, donde recibirán sepultura y descansarán definitivamente, según informaron sus familiares.

La cultura vileña y regional despide hoy a uno de sus más comprometidos exponentes.