Gobierno declara emergencia preventiva en la Región de Coquimbo por amenaza de floraciones algales nocivas

La medida regirá desde el 1 de noviembre de 2026 hasta el 30 de junio de 2027 y abarcará otras 14 regiones del país. El objetivo es reforzar la vigilancia, anticipar posibles impactos sanitarios y ambientales, y preparar la respuesta ante eventuales episodios de contaminación por algas nocivas.
Una importante medida preventiva para proteger la salud de las personas, los ecosistemas y las actividades productivas vinculadas al mar fue oficializada por el Gobierno, luego de declarar en emergencia preventiva a 15 regiones de Chile, incluida la Región de Coquimbo, ante la amenaza de floraciones algales nocivas.
La decisión quedó establecida en el Decreto Exento N.º 1.420 del Ministerio del Interior, publicado en el Diario Oficial el lunes 26 de octubre de 2026. La declaración comenzará a regir el próximo 1 de noviembre y se extenderá hasta el 30 de junio de 2027, ambas fechas inclusive.
La medida responde a los antecedentes técnicos entregados por el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) y el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred), que advierten sobre los riesgos asociados a la evolución del fenómeno de El Niño/Oscilación del Sur durante la temporada 2026-2027.
Riesgos para la salud, el medioambiente y la economía costera
Según los antecedentes considerados en el decreto, las floraciones algales nocivas pueden generar efectos de distinta magnitud, dependiendo de las condiciones del agua, las especies involucradas y las características de cada territorio.
Uno de los principales riesgos es la producción de toxinas capaces de acumularse en recursos hidrobiológicos destinados al consumo humano, lo que puede provocar intoxicaciones graves. También se advierte sobre posibles daños a los organismos marinos, varamientos de fauna y alteraciones en cuerpos de agua dulce.
Las consecuencias podrían extenderse a la pesca artesanal, la acuicultura, la recolección de productos del mar, el procesamiento y la comercialización, además del turismo y otras actividades económicas que dependen del borde costero.
El documento también advierte que determinadas floraciones pueden provocar mortalidades masivas de especies en centros de cultivo, generando dificultades para retirar y disponer adecuadamente la biomasa afectada, con eventuales consecuencias ambientales y riesgos para las personas expuestas a gases derivados de su descomposición.
Antecedentes registrados durante 2026
El informe técnico de Sernapesca considera distintos episodios registrados durante este año, entre ellos afectaciones a cultivos de algas y ostiones en Bahía Inglesa y Bahía Calderilla, en la Región de Atacama; detección de microalgas potencialmente nocivas en el golfo de Arauco, en el Biobío; presencia de cianobacterias en un curso de agua de Chiloé; y registros de toxinas marinas en el fiordo de Reloncaví y en el sector de Puerto Edén.
Estos antecedentes evidencian que la amenaza puede manifestarse de diferentes formas en el territorio nacional. Sin embargo, el decreto precisa que la declaración preventiva no significa que todas las regiones presenten el mismo nivel de riesgo ni que necesariamente vayan a experimentar episodios de igual intensidad.
Asimismo, los organismos técnicos reconocen que no es posible predecir con exactitud la ubicación, el momento ni la magnitud de cada eventual floración.
Senapred deberá reforzar el monitoreo y la coordinación
Con la entrada en vigencia de la emergencia preventiva, Senapred deberá fortalecer, en coordinación con los organismos técnicos y las autoridades sectoriales, las acciones de monitoreo, intercambio de información, comunicación preventiva y preparación de la respuesta.
La disposición también contempla la coordinación con quienes presiden los respectivos Comités Regionales para la Gestión del Riesgo de Desastres, con el propósito de organizar anticipadamente los recursos humanos, técnicos y operativos que pudieran necesitarse.
Entre las brechas identificadas por el informe técnico se encuentran las limitaciones en la cobertura y frecuencia del monitoreo, especialmente en sectores del norte y centro del país, además de la necesidad de mejorar los sistemas de información, la vigilancia de cianobacterias y las capacidades de análisis de muestras.
El decreto establece, además, que Senapred deberá mantener informado al Ministerio del Interior sobre la evolución de la amenaza y entregar los antecedentes que pudieran justificar una modificación de la medida o su término anticipado.
Las 15 regiones bajo emergencia preventiva
La declaración comprende las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, Antofagasta, Atacama, Coquimbo, Valparaíso, O’Higgins, Maule, Ñuble, Biobío, La Araucanía, Los Ríos, Los Lagos, Aysén y Magallanes y de la Antártica Chilena.
La medida busca anticiparse a posibles contingencias durante la temporada de mayor atención al fenómeno, evitando que la coordinación institucional dependa de que primero se produzcan intoxicaciones, mortalidades masivas u otras afectaciones.