Inversión extranjera pierde fuerza en Chile y pone en duda el esperado “efecto Kast”

La Inversión Extranjera Directa (IED) cerró el primer semestre de 2026 con US$9.158 millones, un 5,3% menos que en igual período de 2025 y 33% por debajo del promedio de los últimos cinco años. El dato configura el peor primer semestre desde 2018 y abre nuevas interrogantes sobre la capacidad del Gobierno de José Antonio Kast para traducir sus promesas proinversión en resultados concretos.

Las cifras conocidas para el primer semestre de 2026 entregan una señal poco alentadora para la economía chilena. La Inversión Extranjera Directa alcanzó los US$9.158 millones, registrando una caída de 5,3% respecto del mismo período del año pasado y quedando muy por debajo del comportamiento promedio observado durante los últimos cinco años.

De acuerdo con los antecedentes atribuidos al Banco Central, el monto se ubica además 33% bajo el promedio de los últimos cinco años, convirtiéndose en el peor resultado para un primer semestre desde 2018.

El deterioro se hizo particularmente evidente durante el segundo trimestre. Entre abril y junio, los flujos de inversión se desplomaron 32% respecto del primer trimestre, en un período que coincide con los primeros meses de la administración de José Antonio Kast.

El dato más llamativo se registró en junio, cuando Chile anotó una salida neta de US$697,5 millones, transformándose en el primer mes negativo del año y en el peor registro mensual desde diciembre de 2023.

Más reinversión, menos capital nuevo

Otro elemento que genera preocupación es la composición de la inversión recibida. El resultado positivo acumulado durante el semestre se explica principalmente por reinversión de utilidades y participaciones de capital, mientras que los préstamos entre empresas relacionadas —entre matrices y filiales— registraron una salida neta de US$66,3 millones.

La señal resulta relevante porque no basta con observar el monto total de IED: también importa saber cuánto corresponde a capital nuevo que llega al país para desarrollar proyectos, ampliar operaciones y generar actividad económica.

Chile había sido presentado durante la campaña y los primeros meses del actual Gobierno como un país que recuperaría rápidamente la confianza de los inversionistas. La administración de Kast ha impulsado una agenda destinada precisamente a reducir impuestos, facilitar grandes proyectos y entregar mayores certezas a los capitales privados.

De hecho, el Congreso aprobó recientemente la denominada megarreforma económica, que contempla, entre otras medidas, una reducción gradual del impuesto corporativo desde 27% hasta 23% y mecanismos de invariabilidad tributaria para determinadas grandes inversiones.

Sin embargo, los efectos de una reforma de esta naturaleza no son inmediatos. Analistas citados recientemente han advertido que sus eventuales impactos sobre crecimiento e inversión podrían materializarse durante los próximos años y no necesariamente durante los primeros meses de vigencia.

¿Dónde está el “efecto Kast”?

El contraste entre las expectativas y los primeros resultados económicos vuelve inevitable la pregunta sobre el denominado “efecto Kast”.

Si bien el desempeño de enero y febrero no puede atribuirse al actual Gobierno, ya que la administración asumió en marzo, la evolución del segundo trimestre sí constituye una primera señal que deberá ser seguida con atención.

El Gobierno apuesta a que su agenda tributaria, la reducción de regulaciones y los incentivos a la inversión permitan recuperar el dinamismo económico. Pero, por ahora, los datos de IED muestran una realidad menos auspiciosa: menor inversión respecto del año anterior, un segundo trimestre debilitado y un junio marcado por una salida neta de capitales.

El propio Presidente Kast ha reconocido recientemente el elevado pesimismo existente en materia económica y ha defendido su estrategia de priorizar el empleo y el crecimiento.

La pregunta que queda instalada es si las reformas anunciadas conseguirán cambiar esta tendencia durante los próximos meses o si la promesa de una rápida recuperación de la inversión extranjera deberá esperar.

Fuente: Banco Central de Chile.