Con éxito culminó el proyecto “Herramienta Polifuncional para el Cambio Climático”, liderado por la Dra. Claudia Ortiz Calderón, profesora e investigadora de la Universidad de Santiago de Chile (USACH) y directora del Laboratorio de Bioquímica Vegetal y Fitorremediación. La iniciativa, desarrollada en colaboración con la ONG local Quilidangui —dirigida por la reconocida dirigente Jessica Pizarro—, permitió crear un innovador producto que mejora suelos afectados por salinidad y potencia la captura de dióxido de carbono (CO₂), uno de los principales gases de efecto invernadero.
El proyecto combinó etapas experimentales en el vivero de la USACH con pruebas en dos zonas críticas: Pirque (Región Metropolitana, con suelos moderadamente salinos) y Quillimarí (con suelos altamente salinos). “La colaboración con la ONG Quilidangui fue esencial para acceder a un predio local y realizar las pruebas, cuyos resultados fueron clave para el éxito del proyecto”, destacó la Dra. Ortiz.
Además, la organización apoyó la logística del cierre de la iniciativa, realizado en el gimnasio parroquial de la Escuela Teresa Cannon de Barrelet, donde se incluyó a la comunidad educativa. “Los niños aprendieron sobre cianobacterias, investigación científica y trabajo en equipo, valores fundamentales para el desarrollo de la ciencia”, agregó la investigadora.
Un hito institucional y ambiental
El proyecto —financiado por el Gobierno de Chile— marcó un precedente para la USACH, ya que, por primera vez, su Vicerrectoría participó en actividades fuera del campus. “Fue una experiencia enriquecedora que demostró cómo la academia y las comunidades pueden unirse para enfrentar el cambio climático”, afirmó Ortiz, quien agradeció especialmente a la ONG Quilidangui por su rol articulador: “Sin su apoyo, esto no habría sido posible”.
Por su parte, la presidenta de la ONG Quilidangui, Jessica Pizarro González, destacó la participación de la organización en un proyecto de recuperación de suelos salinos en colaboración con la Universidad de Santiago de Chile. Resaltó el trabajo conjunto con la Comisión Hídrica y de Educación, así como la incorporación de estudiantes de establecimientos locales en actividades científicas, buscando fomentar el interés por la biotecnología. Además, valoró la presencia de autoridades universitarias en el territorio, calificándolo como “un hito para la organización y la comunidad.”
Los resultados obtenidos abren puertas para aplicar esta herramienta en otras zonas afectadas por salinidad, aportando tanto a la agricultura local como a la mitigación ambiental.









