La sensación de inseguridad pueden contribuir a problemas de salud mental

Daniela Toro, sicóloga del Centro Clínico del Animo y la Ansiedad, dice que también pueden desarrollarse cambios en la conducta de las personas adoptando comportamientos defensivos.

Desde una mirada psicológica, en la percepción de seguridad ciudadana, intervienen diversos factores que van desde las experiencias personales, las interacciones con otros y la exposición a informaciones mediáticas. La expocisón a noticias policiales, experiencias anteriores de victimización o de delitos en el entorno, pueden contribuir a una percepción de mayor inseguridad.

A través de la influencia social también se puede traspasar a otros la sensación de inseguridad aumentando el sentimiento colectivo de incertidumbre. Por lo tanto, es un fenómeno que es complejo al involucrar factores sociales, psicológicos y cognitivos.

Para Raúl Sánchez, director del Centro Clínico del ánimo y la Ansiedad, la percepción de inseguridad puede afectar psicológicamente a las personas de diversas maneras. Puede ser un fuente de estrés y ansiedad al mantener a la persona una constante alerta y preocupación por su seguridad personal.

Explica, además, que el miedo a ser protagonista de alguna situación de delito tiende a generar la sensación de estar vulnerable y se puede desarrollar un cambio de percepción del entorno desarrollando conductas de hipervigilancia o desconfianza que afectan la vida diaria. Así como, comportamientos evitativos y de aislamiento, hipervigilancia, cambios de rutinas diarias existentes y desconfianza hacia otros. Po ello, para Sánchez es crucial trabajar no sólo sobre aspectos objetivos sino aquellos subjetivos que ayuden a mitigar el impacto psicológico que puede generarse.

En este mismo sentido, Daniela Toro, sicóloga del Centro Clínico del Animo y la Ansiedad, dice que también pueden desarrollarse cambios en la conducta de las personas adoptando comportamientos defensivos, como por ejemplo, evitar lugares o situaciones consideradas como peligrosas lo que conlleva a limitar la libertad, afectar la calidad de vida porque el aumento en la desconfianza hacia a otras personas e instituciones podría también afectar la cohesión social y las relaciones interpersonales.

Por otro lado, la exposición constante a noticias y situaciones que aumentan la sensación de inseguridad pueden contribuir a problemas de salud mental como depresiones y trastornos de estrés post traumático especialmente si han existido situaciones cercanas o eventos traumáticos anteriores.

Para Daniela, es importante abordar estas situaciones desde el autocuidado, exponiendóse de manera limitada a informaciones y noticias negativas sobre seguridad, establecer momentos específicos para informarse. Además, se puedenn aprender formas adecuadas de gestionar el estrés y la ansiedad con herramientas como la meditación, respiración profunda o ejercicios.

Los especialistas coinciden que mantenerse en contacto con otras personas y socializar generando espacios de apoyo emocional y reduciendo la sensación de aislamiento ayuda, al igual que participar en actividades gratificantes que generen alegría, como pasatiempos o disfrutar momentos de relajación.

Otro aspecto, que se puede trabajar es fortalecer la seguridad personal, como practicar técnicas de autodefensa o aplicar mecanismos de seguridad en la casa, pero sin caer en conductas que fomentan paranoia. Así, como involucrarse en actividades comunitarias que aborden el tema de la seguridad puede aumentar la sensación de control y sentido de pertenencia.

Finalmente, la recomendación es buscar apoyo profesional si no se logra gestionar la ansiedad y si surgen síntomas sostenidos.