La Serena se ilumina de patrimonio: una noche mágica en el Consistorial cierra con broche de oro la primera jornada de celebración

Mientras el sol se ocultaba tras el Faro Monumental, el corazón de La Serena seguía latiendo al ritmo de la historia. Este sábado, la comuna no solo abrió sus puertas patrimoniales, sino que las convirtió en escenarios vivos, culminando con una experiencia nocturna que dejó a los asistentes sin palabras. Más de 5 mil serenenses y visitantes se sumergieron en recorridos, relatos y, finalmente, en un espectáculo lumínico que transformó el Edificio Consistorial en un lienzo de colores y memorias.

Bajo el lema “Cae la noche en el Consistorial”, la municipalidad sorprendió con una puesta en escena que mezcló proyecciones, música y narraciones sobre la historia de La Serena. Las fachadas del edificio se convirtieron en pantallas que revivieron desde los orígenes de la ciudad hasta sus tradiciones más queridas, mientras el público, con caras de asombro, capturaba cada detalle con sus celulares.

Los números de la tradición

  • 1.300 personas subieron las escaleras del Faro Monumental, no solo para ver la vista, sino para escuchar las historias de antiguos fareros.

  • Más de 500 visitantes se reunieron en la Casa de Las Palmeras de Gabriela Mistral, donde lecturas en voz alta de sus poemas emocionaron a grandes y chicos.

  • El Mercado Patrimonial en Plaza de Armas debutó con artesanos locales reviviendo oficios casi olvidados, desde cestería en paja hasta dulces tradicionales.

“Esto no es solo mirar edificios viejos; es sentir que pertenecemos a algo más grande”, comentó María Soto, una de las asistentes, mientras sostenía un libro de Mistral recién comprado.

La alcaldesa Daniela Norambuena no ocultó su emoción: “Cuando vimos las caras de los niños descubriendo nuestra historia, supimos que este es el camino. El patrimonio es futuro, no solo pasado”.

La invitación sigue en pie: talleres de restauración, más recorridos por casonas coloniales y una ruta gastronómica con sabores patrimoniales prometen otra jornada inolvidable. La Serena ya demostró que su cultura no se guarda en vitrinas, sino que se vive, se comparte y, sobre todo, se ilumina.