Los Molles: El balneario fantasma de la Región de Valparaíso

Entre promesas incumplidas, una polémica subdivisión predial en la playa y un abandono histórico que mantiene a la comunidad luchando por servicios básicos, el famoso balneario de la comuna de La Ligua se debate entre el olvido y un desarrollo que muchos temen los excluya.

LOS MOLLES, La Ligua. – A simple vista, Los Molles exhibe las heridas de un abandono crónico. Calles de tierra intransitables, una costanera deteriorada y la omnipresente “laguna” de aguas estancadas que se forma frente a la playa, son la postal que recibe a sus visitantes. Esta imagen, que contrasta brutalmente con su potencial turístico y natural, es el resultado de años de desidia y, según denuncian organizaciones locales, de prácticas cuestionables que podrían estar culminando en la privatización encubierta de su borde costero.

En un acto que ha levantado alarmas, la Dirección de Obras Municipales (DOM) de La Ligua habría consumado en secreto la subdivisión predial de la playa de Los Molles. Este movimiento, ejecutado mientras el alcalde Patricio Pallares (en su segundo mandato en 2025) prometía “recuperar la playa” y evitar su caída en manos privadas, no solo parece traicionar su palabra, sino que potencialmente viola la declaratoria de humedal urbano y las restricciones de la Ley de Costas.

La pregunta que flota en el aire salino es inevitable: ¿Sabía el alcalde Pallares lo que ocurría en las dependencias de su propio municipio? ¿O acaso las malas prácticas llegaron hasta lo más alto de la administración? Estas interrogantes son las que hoy exigen respuestas urgentes de la comunidad organizada en la Fundación Protege Los Molles.

El Sello de una Inmobiliaria Cuestionable

El nombre de la inmobiliaria Lilen S.A. aparece de manera recurrente en el historial de irregularidades de la zona. La empresa es señalada por organizaciones ambientales como responsable del relleno ilegal de la desembocadura del estuario y terrenos de playa, así como de proyectar edificios de hasta seis pisos sobre el humedal, proyectos que fueron vendidos con una factibilidad otorgada por la misma compañía.

El año pasado, el entramado de daño ambiental se complejizó aún más cuando la Dirección General de Aguas (DGA) multó a la empresa sanitaria San Isidro –que arrienda terrenos de playa a Lilen S.A.– por la extracción ilegal de agua y la instalación de punteras sin permisos.

Uno de los antecedentes más graves data de hace poco, cuando la Armada de Chile debió caducar la línea de alta marea del año 2002 por ser irregular. Dicha línea, financiada y elaborada por un privado, benefició directamente a Lilen S.A., permitiéndole inscribir a su nombre hectáreas de mar chileno. Este hecho, a todas luces, debiera ser motivo de una investigación profunda por parte del Ministerio Público.

La Voz de la Autoridad Local: Promesas y una Admitida Realidad “Esquiva”

Frente a este panorama desolador, el concejal Camilo Castillo Limarí reconoce el abandono y asegura estar comprometido con cambiar la suerte de Los Molles. En entrevista, el edil admitió que el balneario “definitivamente no ha tenido ese progreso que se puede ver en otras localidades” de La Ligua, llegando a calificar la mirada municipal hacia el sector como “esquiva”.

“Lo que ocurre en Los Molles es que enfrenta problemas estructurales bastante complejos”, señaló Castillo, citando como ejemplo crítico el eterno problema del abastecimiento de agua potable, un tema de “muy difícil resolución” que incluso llevó a la Superintendencia de Servicios Sanitarios a evaluar la caducidad de la concesión de la empresa a cargo.

Sobre las soluciones, el concejal apunta a la búsqueda de financiamiento externo. “Para poder mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos no solamente se puede hacer con recursos propios, sino que tenemos que generar un plan robusto de postulaciones”, explicó. Anunció, aunque con cifras por confirmar, un plan de inversión de alrededor de 150 millones de pesos para el mejoramiento del borde costero, compartido con la caleta de Pichicuy.

Respecto a la conflictiva “laguna” y los edificios en altura, Castillo confirmó que existe un “problema legal” en tribunales donde chocan los intereses de la comunidad y los particulares. Afirmó que el rol del municipio debe ser “el resguardo del interés común” y la aplicación estricta de los reglamentos sobre humedales y bienes nacionales de uso público, aunque admitió que esta situación “se ha visto postergada en mucho tiempo”.

Para acercar la municipalidad a la gente, el concejal propuso la idea de realizar sesiones de concejo o audiencias públicas focalizadas en el territorio, una demanda constante de los vecinos que se sienten desconectados de las decisiones que se toman en el centro urbano de La Ligua.

Una Comunidad Entre la Esperanza y la Desconfianza

Mientras las autoridades debaten y prometen, la comunidad de Los Molles, con una alta población adulta mayor, sigue sufriendo las consecuencias del abandono. La falta de pavimento, la dificultad para acceder a salud primaria y tener que viajar hasta Quillota para retirar medicamentos son solo algunas de las carencias diarias.

La lucha de la Fundación Protege Los Molles y de vecinos como Gabriel Calderón, presidente del club de adulto mayor, no es solo por mejores servicios. Es una batalla por definir el futuro de su territorio: uno que priorice el bien común, respete el frágil ecosistema costero y garantice que Los Molles no se convierta en un balneario de acceso exclusivo, sino en un lugar donde la comunidad que lo habita desde siempre pueda, por fin, disfrutar de su belleza con dignidad. El tiempo dirá si las promesas se materializan o si, una vez más, quedarán en agua de borraja.