Por Benjamín Escobedo Araneda, Secretario Ejecutivo de la Sociedad de Historia de las Iglesias Protestantes y Evangélicas de Chile. Estudios de Doctorado en Historia. Licenciado en Historia y Licenciado en Teología. Columnista – Escritor y Académico
Un intelectual alza la voz: ¡La “discusión valórica” será el próximo tsunami que le
pegará en la cara al gobierno de Kast!
De cara a la primera Cuenta Pública del mandatario J. A. Kast, la gran ausente de su
antesala parece ser la llamada “discusión valórica”. Para muchos, un síntoma de
moderación y prudencia, para otros un fiel reflejo del dogmatismo y conservadurismo del
actual presidente de la República. En este sentido, conversamos en exclusiva con un
destacado intelectual en materia histórica-religiosa de Chile, su nombre, Benjamín
Escobedo. Actual Secretario Ejecutivo de la Sociedad de Historia de las Iglesias
Protestantes y Evangélicas de Chile, estudios de Doctorado en Historia, teólogo,
historiador, columnista de prensa fuera y dentro de nuestro país, escritor, panelista
invitado en radio y televisión. Tiene cinco libros publicados a la fecha. En los últimos años se ha concentrado en visibilizar el poder que alberga la historia religiosa de Chile y la
impronta política-religiosa que subyace al Estado.
Conversamos con Benjamín para conocer su análisis de la denominada antesala de la
Cuenta Pública del Ejecutivo y los desafíos que existen en materia ético-moral por parte
del Estado.
¿Qué piensa de la “discusión valórica” y su ausencia en el actual gobierno de J. A.
Kast?
Te agradezco esa pregunta, interesante forma de iniciar nuestra conversación. En primer
lugar, he de señalar que soy un amante de las pláticas agudas, esas que configuran un
entramado de tensión e interpelación de manera simultánea. Es decir, a mi juicio, la
discusión valórica parece estar durmiendo en la agenda del Ejecutivo, sin embargo, él
olvida que las categorías de “aborto, eutanasia, legalización de la marihuana, adopción homoparental” y una serie de temáticas a fin llegaron para quedarse, no solo forman parte de la demanda e interpelación pública, sino también de una narrativa aguda que trasciende la esfera política, religiosa y cultural. La ausencia de esta discusión en el
Congreso, incluso, la poca valorización del oficialismo sobre esta materia refleja
implícitamente fervor dogmático. Se gobierna con ideas, no con tintes religiosos sobre el
espacio público, me parece que hoy o mañana ello le pasará la cuenta al mandatario.
¿Por qué Ud. cree que en la antesala de la primera Cuenta Pública del presidente J. A. Kast los temas valóricos parecen estar olvidados?
No creo que estén olvidados, sino más bien un tanto velados. Me parece que hay un espíritu al interior de La Moneda que desea constantemente relegar de la discusión pública estas materias, un espejo del liberalismo mediocre. Hay mucho de mercantilista y liberal en lo económico, pero una marca conservadora e indeleble en lo valórico. Por otro lado, debemos recordar que en la segunda vuelta J. A. Kast moderó su discurso, por tanto, no resulta extraño que siga tocando la misma tecla que le funcionó para llegar al palacio presidencial, o sea, hacer vista gorda a muchos de los tópicos que tienen que ver
con las llamadas libertades personales. El presidente olvida que estos asuntos traen
sutura al dolor humano. Entonces, avanzar en respeto hacia la libertad de conciencia y
modernizar el Estado en todas sus bases (no meramente en ciertas “metáforas” que,
dicho sea de paso, parecen ya no importar en su agenda legislativa), conduce a un Estado garante de respeto y horizontalidad. Veremos en los próximos días la reacción de la ciudadanía tras su primera Cuenta Pública.
¿Qué repercusiones cree Ud. que el presidente de la República podría sufrir en términos de aprobación ciudadana durante los próximos meses si persiste en
ignorar la urgencia de la discusión legislativa sobre temas valóricos?
Creo que ya tenemos atisbos de aquello. Según la última encuesta Criteria la aprobación del Ejecutivo se ubica en el 38%, mientras que su desaprobación se aloja bajo el 53% aproximadamente. Eso te habla que el modelo del presidente parece no convencer a la población. Ahora bien, si miras eso en términos de agenda legislativa respecto de la
discusión ético-moral en el Congreso Nacional, es aún más deplorable, ya que no vemos
esfuerzos por buscar un horizonte basado en la pluralidad, libertad y laicidad que, dicho
sea de paso, versan sobre la base de nuestro Estado, laico según la Constitución de 1925. Si el presidente y el oficialismo persisten en abandonar la idea de legislar sobre estas materias en pleno, indudablemente el gobierno recibirá un tsunami en su cara, irónicamente, golpeando una de sus bases más “depuradas”, la moral cristiana. Chile no solamente necesita políticas públicas que garanticen acceso al consumo para la ciudadanía, sino también leyes que respeten y preserven la libertad en todos los ámbitos de la vida privada.
Por último, ¿Qué temáticas valóricas cree Ud. que deben ser resueltas con más
prioridad durante el gobierno del mandatario Kast?
Creo que eso dependerá de la agenda congresista, sin embargo, sería muy oportuno
partir por destrabar los temas de eutanasia, aborto y adopción homoparental, a mi juicio,
ellos están de forma reiterativa en la opinión pública y con grandes ecos de silencio por
parte del gobierno. Me parece que Chile necesita dar una lección a rajatabla de libertad al continente latinoamericano. Es urgente abandonar la vieja nomenclatura de
conservadurismo religioso desde el Estado, con ello, lo único que se obtiene es encallar la
religión cristiana por la “fuerza” en un país, no por la decisión personal y aceptación de
ciertos axiomas éticos abrazados. Un profundo desafío en Chile.









