Encuesta Cadem revela que la administración obtiene una nota promedio de 3,4 y registra un 62% de desaprobación, su nivel más alto desde el inicio del mandato. Economía y empleo pasan a ser las principales preocupaciones ciudadanas.
A seis meses de asumir la Presidencia, el gobierno de José Antonio Kast enfrenta una evaluación negativa de parte de la mayoría de los encuestados, de acuerdo con los resultados de la última encuesta Plaza Pública de Cadem.
El sondeo, correspondiente a la segunda semana de septiembre, muestra que el 62% considera que la actual administración ha sido peor de lo que esperaba, mientras que un 27% estima que ha respondido a sus expectativas y apenas un 8% sostiene que ha sido mejor.
La percepción negativa aumentó considerablemente respecto de abril, cuando el 52% calificaba la gestión como peor de lo esperado.
Desaprobación alcanza su máximo
La evaluación de la figura presidencial también muestra un retroceso. Kast obtiene un 34% de aprobación y un 62% de desaprobación, cifra que representa el registro más alto de rechazo desde el comienzo de su gobierno.
La encuesta también evidencia una caída en las expectativas respecto de la posibilidad de observar resultados positivos durante el actual mandato. Mientras antes de asumir existía una mayor expectativa de cambios durante los primeros seis meses, actualmente un 41% de los consultados afirma que no espera cambios positivos.
Otro 32% sitúa la posibilidad de observar resultados favorables hacia mediados del período presidencial, es decir, hacia fines de 2027.
Una nota roja para los primeros seis meses
La evaluación general de la administración también fue traducida a una calificación de 1 a 7. El resultado fue un promedio de 3,4.
El 51% de los encuestados calificó al gobierno con notas entre 1 y 3, mientras que un 13% le otorgó un 4. Un 15% lo evaluó con nota 5 y solo un 19% entregó calificaciones entre 6 y 7.
Entre los aspectos considerados como principales logros aparecen la reducción del gasto público y el ordenamiento de las cuentas fiscales, con un 17%, y la aprobación de la denominada megarreforma, con un 16%.
En contraste, entre los principales errores atribuidos al Ejecutivo aparece el traspaso a los consumidores del incremento en el precio de los combustibles, mencionado por un 38%.
Le siguen el bajo crecimiento económico y el aumento del desempleo, con un 32%, además de la percepción de que el gobierno generó expectativas difíciles de cumplir, con un 25%.
Economía y empleo pasan al primer lugar
Uno de los datos más significativos del estudio está relacionado con las prioridades que la ciudadanía espera que tenga el Ejecutivo durante el segundo semestre.
Economía y empleo suben desde un 67% a un 79% como principal área donde el gobierno debería concentrar sus esfuerzos.
Al mismo tiempo, seguridad, delincuencia y narcotráfico experimentan una fuerte caída como prioridad, pasando desde un 61% al comienzo del gobierno a un 33% en la medición actual.
La modificación coincide con una evaluación especialmente crítica de la situación económica y laboral del país.
El 85% considera que la economía chilena está estancada o retrocediendo, mientras solo un 13% estima que está progresando.
En materia de empleo, el diagnóstico es todavía más negativo: un 88% califica la situación como mala o muy mala, frente a un 9% que la considera buena.
Mayoría responsabiliza al actual gobierno
La encuesta también consultó sobre las causas de la actual situación económica. Un 54% atribuye el escenario a la gestión del gobierno de Kast, mientras que un 39% considera que la responsabilidad corresponde principalmente a decisiones adoptadas por administraciones anteriores.
La percepción sobre el rumbo del país tampoco resulta favorable. Un 59% cree que Chile avanza por un mal camino, mientras que un 34% sostiene que el país transita por una dirección correcta.
En cuanto a las expectativas hacia el futuro, el 59% de los encuestados se declara pesimista, frente a un 38% que mantiene una mirada optimista.
Los resultados configuran así un escenario complejo para La Moneda al completar sus primeros seis meses, marcado por una desaprobación presidencial en su máximo nivel, una baja evaluación general y un creciente interés ciudadano por la economía, el empleo y el costo de vida.









