La declaración suscrita junto a Estados Unidos y otros 13 países contempla mecanismos para controlar inversiones y proteger las cadenas de suministro de minerales estratégicos. El acuerdo también incorpora criterios para proveedores de infraestructura digital.
La incorporación de Chile al denominado “Escudo de las Américas”, iniciativa impulsada por Estados Unidos para fortalecer la coordinación frente al crimen organizado y el terrorismo, incorpora una dimensión económica que abre interrogantes sobre el futuro de las inversiones y de las cadenas de suministro de minerales críticos.
Aunque el anuncio de la Cancillería estuvo centrado principalmente en la adhesión del país a esta instancia de coordinación, el documento firmado por Chile junto a otros 14 gobiernos incluye compromisos relacionados con la protección de minerales estratégicos, control de inversiones y proveedores considerados confiables para infraestructura digital.
La declaración fue suscrita por Estados Unidos, Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú y Trinidad y Tobago, y establece tres grandes áreas de trabajo: economía, seguridad y coordinación multilateral.
El foco en cobre y litio
Uno de los aspectos centrales del documento es el compromiso de los países firmantes de explorar mecanismos de control de inversiones y fortalecer las cadenas de suministro de minerales críticos mediante fuentes consideradas diversificadas y confiables.
También se plantea promover regulaciones para los denominados “proveedores de confianza” en infraestructura digital, bajo un criterio que el propio documento define como no discriminatorio. La declaración sostiene, además, que la soberanía económica se fortalece cuando el capital que ingresa a los países es transparente y verificable.
El asunto adquiere particular relevancia para Chile debido al peso estratégico de su minería. El país mantiene una posición central en la producción mundial de cobre y posee importantes reservas de litio, mientras China continúa siendo un socio comercial fundamental y un comprador relevante de materias primas chilenas.
Una dimensión económica que Washington vincula a la seguridad
El ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, reconoció que el acuerdo contempla una dimensión económica, aunque la situó dentro de una estrategia más amplia destinada a enfrentar el crimen organizado y el terrorismo.
Según explicó, la declaración considera tres ámbitos: el económico, la defensa de la soberanía y la defensa de la democracia, teniendo como eje declarado el combate al crimen organizado y al terrorismo.
En paralelo, el documento se inserta en un escenario internacional marcado por la competencia entre Estados Unidos y China por el acceso, procesamiento y comercialización de minerales considerados estratégicos para industrias como la energética y tecnológica.
La Agencia Internacional de Energía ha señalado que China concentra una participación dominante en la refinación de numerosos minerales estratégicos vinculados a la transición energética, situación que explica parte de la preocupación estadounidense por diversificar estas cadenas de suministro.
Chile y Estados Unidos ya habían iniciado conversaciones
La adhesión al Escudo de las Américas no constituye el primer acercamiento entre Santiago y Washington en materia de minerales críticos.
El 12 de marzo, el canciller Francisco Pérez Mackenna y el vicesecretario de Estado estadounidense Christopher Landau suscribieron una declaración conjunta destinada a establecer consultas sobre minerales críticos y tierras raras. Posteriormente, en abril, ambos gobiernos incorporaron un memorando de entendimiento sobre la misma materia.
El nuevo escenario podría adquirir mayor relevancia si Chile decide avanzar desde la coordinación política hacia mecanismos concretos de revisión de inversiones.
Entre las interrogantes que quedarían abiertas están qué inversiones serían sometidas a control, cuáles serían los criterios utilizados, qué organismo tendría la responsabilidad de aplicarlos y si las nuevas disposiciones podrían afectar a capitales que ya participan en la minería chilena.
Un acuerdo sin carácter jurídico vinculante
Pese a sus alcances económicos y políticos, la adhesión al Escudo de las Américas no constituye actualmente un tratado internacional con obligaciones jurídicas para Chile.
El documento señala que la instancia funciona como un espacio de coordinación política y no posee existencia jurídica propia. El Presidente José Antonio Kast sostuvo que cada país mantiene sus legislaciones y soberanía, planteando que la iniciativa busca generar coordinación entre los Estados para enfrentar el crimen organizado.
De esta manera, el desafío para Chile estará en determinar cómo traducir los compromisos políticos sobre minerales críticos e inversiones en eventuales políticas concretas, especialmente considerando la importancia estratégica del cobre y el litio para la economía nacional y las relaciones comerciales que el país mantiene simultáneamente con Washington y Beijing.









