Preocupación en comunidades y organizaciones ambientales ha generado la aprobación ambiental del proyecto “Prospección Minera Campanario”, impulsado por la empresa Barrick Gold, iniciativa que contempla una inversión de US$36 millones y que se desarrollará en plena alta cordillera de la comuna de Vicuña, en la Provincia de Elqui.
El proyecto se emplazará en las nacientes de la cuenca del Río Turbio, una zona considerada estratégica para el abastecimiento hídrico del Valle del Elqui, donde existen ecosistemas de alta montaña sobre los 3.500 metros de altitud y sectores cercanos a la ex mina El Indio.
Según los antecedentes dados a conocer, la campaña de exploración tendrá una duración estimada de cinco años y contempla la habilitación de 116 plataformas de sondaje, además de perforaciones de hasta 500 metros de profundidad. En los periodos de mayor actividad podrían operar simultáneamente hasta ocho máquinas de perforación.
Sin embargo, la aprobación ambiental del proyecto ha encendido las alertas entre agrupaciones ambientalistas y habitantes del valle, quienes advierten sobre los posibles riesgos para las fuentes de agua de la región. Uno de los principales cuestionamientos apunta a la cercanía de las faenas con glaciares rocosos y humedales altoandinos, ecosistemas considerados fundamentales para la regulación hídrica en períodos de sequía.
Las críticas también se enfocan en el impacto que podría tener una intervención minera de gran escala en un territorio reconocido por su biodiversidad, su actividad turística y su riqueza patrimonial. Diversas voces han manifestado inquietud por la posible afectación de vestigios arqueológicos presentes en la cordillera elquina, ligados a antiguas culturas prehispánicas.
Aunque el proyecto recibió el visto bueno de la Comisión de Evaluación Ambiental, desde organizaciones ciudadanas insisten en la necesidad de una fiscalización estricta y de monitoreos permanentes para evitar daños irreversibles en uno de los sectores más sensibles de la Región de Coquimbo.
El avance de nuevas exploraciones mineras en zonas de cabecera de cuenca vuelve a abrir el debate sobre el equilibrio entre desarrollo económico, protección ambiental y seguridad hídrica para las comunidades del Valle del Elqui.









