Buzo desaparecido en Chañaral de Aceituno: prendas halladas refuerzan hipótesis de un eventual ataque de tiburón

Carlos Aquea, buzo oriundo de Coquimbo, padre y campeón panamericano, permanece desaparecido desde el sábado, cuando salió desde el sector de Punta Choros con dirección a Chañaral de Aceituno.

Aquea cuenta con 30 años de experiencia en el buceo y su desaparición mantiene desplegado un amplio operativo por mar, tierra y aire.

Durante las labores de búsqueda fueron encontradas dos aletas y parte de su equipamiento de buceo, elementos que podrían corresponder al deportista y que presentan daños que ahora serán materia de análisis.

Testigo describe daños en las aletas

Uno de los testigos que estuvo en el lugar y examinó directamente parte de las prendas entregó detalles que, según su apreciación, podrían ser compatibles con el ataque de un tiburón de gran tamaño.

El hombre relató que una de las aletas presentaba marcas de mordedura claramente visibles, mientras que la otra estaba quebrada y mantenía incrustado parte del equipo utilizado para la pesca submarina.

Según su testimonio, el arpón quedó atrapado en una de las aletas de carbono, mientras que el carrete permanecía apretado contra ella. La otra aleta, en tanto, presentaba marcas que el testigo atribuyó a dientes, señalando que habría observado una separación cercana a los cinco centímetros entre algunas de las marcas.

También aseguró que una de las aletas estaba quebrada en forma de “L” en su parte inferior, con daños que, a su juicio, evidenciarían una fuerza considerable.

El testigo explicó además que ambas aletas no fueron encontradas juntas. Una permanecía cerca de la boya, mientras la que presentaba mayores daños habría sido localizada aproximadamente 15 metros más lejos.

A ello se suma el hallazgo de un elástico del equipo de pesca submarina, cuyo elemento denominado díenema —una línea de alta resistencia utilizada en el sistema del arpón— también presentaba un corte en la zona del nudo.

“Yo vi la aleta y la aleta estaba mordida por un tiburón grande”, afirmó el testigo, quien agregó que, después de observar las prendas directamente, quedó convencido de que las marcas correspondían a una mordedura.

El hombre sostuvo además que, por la distancia entre las marcas que observó, podría tratarse de un ejemplar de gran tamaño, estimación que situó en torno a cinco metros. Sin embargo, esta apreciación corresponde exclusivamente a su interpretación y no ha sido confirmada mediante un análisis científico o pericial.

Otro elemento que llamó su atención fue que, pese a la búsqueda realizada en el sector, no fueron encontrados la máscara, los plomos u otros elementos del equipo del buzo, mientras que las aletas aparecieron separadas entre sí.

Armada mantiene abiertas todas las hipótesis

La Armada confirmó el hallazgo de elementos que podrían pertenecer a Carlos Aquea, pero aclaró que aún deben realizarse los análisis correspondientes para establecer su origen y determinar qué ocurrió.

El teniente Jaime Badilla, de la Gobernación Marítima de Caldera, señaló que “no descartamos ninguna hipótesis”, incluyendo la posibilidad de un eventual ataque de tiburón.

Por ahora, esa alternativa no está confirmada oficialmente y deberá ser contrastada con los antecedentes reunidos durante la investigación y los eventuales peritajes a las prendas encontradas.

La búsqueda continúa con participación de la Armada, Carabineros, Bomberos, pescadores y buzos de la zona, además de equipos especializados y una aeronave aeronaval.

El vehículo de Aquea fue localizado en las cercanías de Playa Las Lositas, aunque todavía no existe certeza sobre el punto exacto donde ingresó al mar, razón por la que el área de rastreo se mantiene ampliada.

Mientras continúa el operativo, familiares y cercanos esperan que los nuevos antecedentes permitan establecer qué ocurrió con el experimentado buzo coquimbano, padre, campeón panamericano y con tres décadas de experiencia en el mar.