Canadá declara el fin de la era de dependencia económica con EE.UU. y anuncia un plan para construir una “nueva economía”

El gobierno canadiense responde a los aranceles de Trump con represalias estratégicas y un ambicioso proyecto de autonomía industrial.

Ottawa, 28 de marzo de 2025 – El primer ministro canadiense, Mark Carney, anunció hoy un giro histórico en la relación con Estados Unidos, declarando que la época de cooperación económica y militar entre ambos países “ha terminado”. La decisión llega como respuesta a los aranceles del 25% impuestos por el gobierno de Donald Trump a la importación de automóviles canadienses.

En una contundente conferencia de prensa, Carney aseguró que Canadá no solo implementará medidas de represalia “de máximo impacto” contra EE.UU., sino que también iniciará un plan a largo plazo para reducir su dependencia económica de su vecino del sur. “Necesitamos construir una nueva economía canadiense, más fuerte y autosuficiente”, afirmó.

Represalias inmediatas y una estrategia a futuro

Mientras el gobierno ultima los detalles de las sanciones comerciales –que se darán a conocer tras una llamada con Trump–, Carney adelantó que priorizarán medidas que afecten a EE.UU. sin perjudicar a los consumidores canadienses. Pero el verdadero cambio radica en su visión a largo plazo:

  • Inversión en industria nacional: El Estado comprará 40.000 vehículos fabricados en Canadá por 2.000 millones de dólares canadienses (1.294 millones de euros), impulsando la demanda local.
  • Cadena de suministro autónoma: Se creará una red de producción de acero y aluminio canadiense para abastecer a la industria automotriz, evitando la dependencia de insumos extranjeros.
  • Búsqueda de nuevos aliados: El gobierno acelerará acuerdos comerciales con otros países para diversificar sus mercados.
Un camino difícil, pero necesario

Carney reconoció que el proceso será complejo: “No hay balas de plata ni atajos para construir una Canadá más independiente”. Sin embargo, subrayó que la decisión de Trump aceleró una transformación inevitable. “La integración económica que alguna vez nos benefició ahora es un riesgo. Es hora de redefinir nuestro futuro”, sentenció.

Con este anuncio, Canadá no solo desafía las políticas proteccionistas de EE.UU., sino que marca el inicio de una nueva era en su política económica. ¿Logrará el país norteño reconfigurar su modelo productivo? El tiempo lo dirá, pero el mensaje de Ottawa es claro: la dependencia de Washington tiene los días contados.