Con banderas negras, feriantes de Los Vilos protestan por falta de diálogo y exigen respuestas del municipio

Los cuatro sindicatos de la Feria Libre acordaron realizar la manifestación para visibilizar sus demandas, entre ellas la construcción de un galpón que les permita trabajar en mejores condiciones, además de cuestionar la entrega de permisos a comerciantes provenientes de otras comunas. Aseguran que han solicitado reuniones con el alcalde Christian Gross, pero hasta ahora no han obtenido una respuesta concreta.

Con banderas negras instaladas en sus puestos de trabajo, locatarios de la Feria Libre de Los Vilos iniciaron una manifestación para expresar su molestia ante lo que consideran una falta de atención por parte de las autoridades municipales a sus reiteradas demandas.

La movilización fue acordada por los cuatro sindicatos que agrupan a los comerciantes del recinto, quienes aseguran que llevan bastante tiempo solicitando una instancia de diálogo con el alcalde de Los Vilos, Christian Gross, sin que hasta ahora se concrete una reunión que permita abordar y buscar soluciones a sus problemas.

Marisol Ruz, presidenta del Sindicato Ferial y Económico Luz Vilo, explicó que la decisión de instalar banderas negras responde al cansancio de los trabajadores frente a la falta de respuestas.

La dirigenta señaló que una de las principales necesidades es contar con un galpón donde puedan desarrollar sus actividades comerciales protegidos de las condiciones climáticas, especialmente durante el invierno.

“No estamos pidiendo una feria modelo, pero por lo menos un galpón donde podamos trabajar sin viento ni lluvia, sin estar mojándonos o arrancando cuando cambia el tiempo”, manifestó.

Ruz agregó que la situación económica de los feriantes se ha vuelto cada vez más complicada, al punto que algunos comerciantes han debido abandonar la actividad porque sus ingresos ya no les permiten sostener sus hogares.

Un recinto establecido para trabajar con dignidad

La necesidad de contar con un espacio definitivo también fue planteada por el comerciante Hugo Guerra, quien describió las dificultades que enfrentan diariamente los locatarios al tener que instalar y retirar sus puestos cada jornada.

Explicó que durante el invierno las lluvias afectan directamente las ventas, provocando importantes pérdidas económicas, mientras que el armado y desarme permanente de los puestos representa un esfuerzo adicional, especialmente para quienes comercializan ropa, verduras y otros productos que requieren mayor infraestructura.

Guerra sostuvo que disponer de un recinto establecido permitiría trabajar todos los días, mantener los negocios funcionando y ofrecer nuevos servicios a los visitantes.

Incluso, planteó que un proyecto de estas características podría incorporar cocinerías, espacios para almorzar, juegos infantiles y baños, generando un atractivo adicional para quienes visitan la feria y beneficiando económicamente a los comerciantes.

“Son condiciones un poco indignas para nosotros. Estamos agradecidos de poder trabajar aquí, pero necesitamos ese plus que significaría contar con un recinto adecuado”, expresó.

Cuestionan permisos a comerciantes de otras comunas

Sin embargo, las demandas de los feriantes no se limitan exclusivamente a la infraestructura. Dayana Fuentes, dirigenta de la feria, manifestó su preocupación por la entrega de nuevos permisos municipales a comerciantes que, según denunció, provendrían de otras comunas y no cumplirían con los requisitos establecidos en la ordenanza local.

La dirigenta aseguró que existe inquietud por la transformación que estaría experimentando la feria dominical, señalando que originalmente la intención era favorecer a comerciantes locales, pero que actualmente estarían llegando personas de otros lugares a instalarse en el sector.

“Se están dando permisos a gente que está recién llegando y que no cumple con la ordenanza de tener al menos un año viviendo acá o seis meses. Entonces, viene gente de afuera, se instala y obtiene un permiso”, cuestionó.

Fuentes agregó que esta situación genera incertidumbre entre los comerciantes históricos, especialmente pensando en la temporada de verano, cuando aumenta la actividad comercial y podrían incorporarse nuevos vendedores.

También manifestó dudas respecto de las listas de espera para acceder a puestos, señalando que, pese a que se habría informado de la existencia de alrededor de 100 personas esperando una oportunidad, los nuevos espacios estarían siendo ocupados por otros comerciantes.

“No es una protesta de odio ni de rabia, estamos exigiendo lo justo”

La dirigenta sostuvo que las banderas negras no representan una acción de confrontación con el municipio, sino una señal de alerta frente a una situación que, a juicio de los trabajadores, requiere atención urgente.

Indicó que antes de llegar a esta manifestación solicitaron una reunión con el alcalde, incluso realizando gestiones a través de su jefe de gabinete, pero que pese a las respuestas iniciales no han conseguido concretar el encuentro.

Asimismo, aclaró que la suspensión de la actividad de celebración del Día del Feriante no constituye el motivo principal de la movilización, ya que lo que realmente buscan es que las autoridades conozcan las dificultades que enfrentan y entreguen soluciones.

“Acá no es una protesta de odio ni de rabia. Estamos exigiendo lo que corresponde, lo que es justo: trabajar con dignidad y que se nos respete”, enfatizó Dayana Fuentes.

La dirigenta también mencionó las dificultades económicas y sociales que afectan a algunos integrantes de los sindicatos, incluyendo comerciantes que enfrentan problemas de salud y que deben continuar trabajando para obtener los recursos necesarios para sus tratamientos y necesidades familiares.

Esperan una respuesta del alcalde

Los feriantes insistieron en que la manifestación fue una decisión colectiva de los cuatro sindicatos y de sus propios asociados, quienes esperan que las banderas negras sirvan para llamar la atención de las autoridades y abrir finalmente un espacio de conversación.

Por ahora, los comerciantes mantienen sus cuestionamientos y esperan que el alcalde Christian Gross se reúna con sus representantes para abordar las demandas relacionadas con la construcción de un galpón, la regulación de los permisos, la protección de los feriantes locales y las condiciones en que desarrollan su actividad.

La principal interrogante que plantean los trabajadores es cuándo serán escuchados y qué respuestas concretas entregará el municipio a un sector que constituye una fuente de trabajo y sustento para numerosas familias de Los Vilos.