La Región de Coquimbo enfrenta una crisis hídrica cada vez más compleja que, según expertos, debe ser descrita como desertificación y no solo como sequía, debido a su magnitud, extensión y persistencia en el tiempo.
Durante los últimos cinco años, según revela el boletín climático del Centro de Estudios Avanzados de Zonas Áridas (CEAZA), las precipitaciones se han mantenido bajo lo normal, lo que ha provocado que los caudales de los principales ríos —Elqui, Limarí y Choapa— permanezcan en niveles críticos. Actualmente, alcanzan solo un 48%, 50% y 60% de sus promedios históricos, respectivamente.
En materia de embalses, la situación es aún más dramática: mientras que Elqui registra apenas un 25% de su capacidad y Limarí un 13%, la cuenca de Choapa se mantiene como la excepción con un 87%. A nivel regional, el agua embalsada llega apenas al 20% de la capacidad total.
Impacto en la vegetación y en los ecosistemas
El Índice de Vegetación (EVI) muestra un panorama dispar. En la costa de Elqui, Limarí y Choapa predominan anomalías negativas, reflejando menos cobertura vegetal de lo habitual. En contraste, las zonas de precordillera y áreas cultivadas, como Ovalle, Salamanca e Illapel, han mostrado valores positivos gracias a las últimas precipitaciones.
La pérdida de vegetación natural preocupa a especialistas, ya que no solo representa menos alimento para animales silvestres, sino que también incrementa el riesgo de erosión de los suelos.
Cobertura nival: un respiro insuficiente
El paso de frentes fríos en agosto permitió un aumento en la cobertura nival, que alcanzó 7.019 km² en la cordillera, especialmente en la provincia de Elqui. Sin embargo, las mediciones de agua equivalente siguen siendo muy inferiores a las de 2024, con un déficit acumulado del 33% a nivel regional.
Perspectivas climáticas
El escenario se complica con la llegada de La Niña, prevista para desarrollarse entre septiembre y noviembre. Si bien sería un evento leve y de corta duración, podría generar un aumento de los vientos del sur y enfriamiento en la costa, pero no revertir de manera significativa el déficit hídrico.
En paralelo, se espera que las temperaturas en primavera estén sobre lo normal en zonas interiores y cordilleranas, lo que sumará presión sobre los limitados recursos hídricos disponibles.
Un desafío urgente
El balance hidrológico muestra que la región enfrenta una crisis estructural de agua. Mientras en Choapa los embalses ofrecen cierto alivio, Elqui y Limarí se mantienen en estado crítico.
Autoridades y especialistas coinciden en que la desertificación en Coquimbo ya no es una amenaza futura, sino una realidad que exige medidas urgentes en materia de gestión del agua, protección de suelos y planificación agrícola.









