Estudiantes universitarios construyen anhelada capilla en Mincha Sur tras más de 14 años de espera

Con emoción, trabajo comunitario y espíritu solidario, un grupo de estudiantes universitarios llegó hasta la localidad rural de Mincha Sur para dar inicio a la construcción de una capilla, un proyecto largamente esperado por la comunidad y que hoy comienza a hacerse realidad gracias al apoyo del voluntariado Capilla País, iniciativa impulsada por jóvenes cristianos universitarios, principalmente de la Universidad Católica, junto a otras casas de estudio asociadas.

La llegada de los estudiantes marca un hito para Mincha Sur, donde por más de una década la comunidad soñó con contar con un espacio de encuentro espiritual y comunitario. Según relatan los propios voluntarios, esta iniciativa no solo busca responder a una necesidad material, sino también fortalecer el sentido de comunidad y acompañamiento, especialmente en sectores rurales donde residen numerosos adultos mayores.

Ervin Keller, uno de los participantes del proyecto, explicó que Capilla País nace con la misión de llegar a distintas zonas del país donde existe una búsqueda profunda de encuentro y comunidad. “Muchas veces no es solo una falta material, sino una necesidad de tener un espacio donde reunirse, encontrarse con Dios y con otros vecinos. En los sectores rurales, una capilla puede ser el motor que permite que la comunidad vuelva a crecer y a avanzar”, señaló, destacando además que esta experiencia también transforma a los jóvenes, al sacarlos de su zona de confort y enfrentarlos a realidades muy distintas a las urbanas.

Desde la organización, Luz María Prieto, jefa de zona del proyecto en Mincha Sur, valoró el vínculo generado con los vecinos. “La comunidad nos ha tratado increíble, nos han hecho sentir como en casa. Estamos muy agradecidos, porque su apoyo ha facilitado enormemente la construcción. Aún nos quedan varios días de trabajo, pero el ánimo es el mejor”, comentó.

Los estudiantes coinciden en que la experiencia ha sido profundamente significativa. Amelia Rodríguez, proveniente de Santiago, relató que era la primera vez que visitaba Mincha Sur y que llegó con nervios por no tener experiencia previa en construcción. “Ha sido increíble aprender, conocer a la gente y ver lo emocionados que están por tener su primera capilla. La disposición y el cariño de la comunidad nos dan aún más ganas de seguir construyendo”, expresó.

Una visión similar compartió Emilia, también estudiante santiaguina, quien destacó la calidez del recibimiento. “Nos han abierto los brazos como si fuéramos parte de sus familias. Es muy lindo ver cuánto desean esta capilla; no tengo dudas de que cuando esté terminada va a estar siempre llena de vida y actividades”, afirmó.

Desde la comunidad, Alejandra Ávalos, presidenta del comité formado para la construcción de la capilla, explicó que este proyecto es el cumplimiento de un sueño que se arrastra por más de 20 años. “Muchos vecinos partieron de este mundo esperando ver la capilla construida. Todo comenzó cuando unas jóvenes vinieron a misionar en Semana Santa de 2024 y, tras varias coincidencias, nos contactaron con la fundación Capilla País. Hoy parece mentira que este sueño se esté cumpliendo”, relató.

Ávalos también destacó el esfuerzo conjunto de la comunidad, que permitió cumplir con uno de los requisitos clave: tener listo el radier donde se levanta la estructura. “Fue gracias al empuje de los vecinos, de quienes viven acá y de los que ya no están pero tienen su corazón en Mincha Sur. Incluso se han sumado empresas y voluntarios con herramientas y mano de obra especializada”, indicó.

La capilla es donada y construida íntegramente por los estudiantes, quienes permanecen cerca de diez días en la localidad, alojando en condiciones austeras y dedicando parte de sus vacaciones a este trabajo. Se espera que la etapa principal de la construcción finalice a mediados de enero, mientras que los detalles finales quedarán a cargo de la comunidad.

Para los jóvenes, como Maximiliano, la experiencia es inolvidable. “Hace mucho calor y el trabajo es duro, pero lo pasamos increíble. Construimos, compartimos, rezamos, jugamos. Entregar algo tan importante a una comunidad que lo necesita es una experiencia que te marca para siempre”, concluyó.

La capilla que se levanta en Mincha Sur, se extiende entre 12 metros de largo, 7 de ancho y una altura aproximada de 6 metros y se espera pueda acoger hasta 50 personas sentadas.

Así, entre fe, esfuerzo y colaboración, Mincha Sur comienza a ver levantarse un espacio que no solo será una capilla, sino también un símbolo de encuentro, esperanza y comunidad para las futuras generaciones.