En una decisión que ha llamado la atención a nivel internacional, el Parlamento de Hungría aprobó este lunes, sin votos en contra, una significativa rebaja en las remuneraciones de sus legisladores, demostrando que cuando existe voluntad política es posible impulsar medidas de austeridad desde las propias autoridades.
La iniciativa redujo en un 40% el salario base de los diputados, que desde ahora será de 3.680 euros brutos mensuales, cifra que aún se mantiene por encima del sueldo promedio de los trabajadores húngaros, aunque con una diferencia mucho menor que la existente anteriormente. Además, se acordó una disminución del 31% en las dietas destinadas al alojamiento y un recorte del 50% en los recursos asignados para el arriendo de oficinas parlamentarias.
El ministro de Finanzas de Hungría, András Kármán, explicó que la medida permitirá ahorrar cerca de 140 millones de euros durante los cuatro años de la legislatura. Si bien reconoció que el monto no representa una cifra determinante para las finanzas del Estado, sostuvo que el objetivo principal es enviar una señal clara a la ciudadanía de que “el Estado y los políticos deben ser los primeros en aplicar medidas de austeridad”.
La decisión contrasta con el escenario chileno, donde durante años diversas propuestas orientadas a reducir las altas remuneraciones y asignaciones parlamentarias han enfrentado largas discusiones, resistencia política y avances limitados. El caso húngaro vuelve a instalar el debate sobre el ejemplo que deben dar las autoridades en tiempos de restricciones económicas y creciente demanda ciudadana por una mayor eficiencia en el uso de los recursos públicos.
La aprobación unánime de la rebaja salarial en Hungría demuestra que, más allá de las diferencias ideológicas, cuando existe acuerdo político es posible adoptar medidas que afectan directamente los privilegios de quienes ejercen cargos públicos, una señal que muchos ciudadanos en Chile observan con atención.









