Una grave escalada en el conflicto de Medio Oriente se registró este domingo 1 de marzo de 2026, luego de que diversos informes internacionales señalaran que la instalación nuclear de Dimona, en el sur de Israel, habría sido blanco de un ataque con misiles balísticos.
De acuerdo con reportes preliminares y testimonios recogidos por medios extranjeros, Irán habría lanzado decenas de misiles —identificados como Fatah y Khyber— en dirección al complejo conocido como Centro de Investigación Nuclear del Negev, también denominado reactor de Dimona. El ataque sería una respuesta a recientes acciones militares conjuntas atribuidas a Estados Unidos y Israel.
Sirenas y explosiones en el Néguev
Según las informaciones difundidas, en varias localidades del desierto del Néguev se activaron sirenas antiaéreas y se reportaron fuertes explosiones. Testigos hablaron de detonaciones de gran magnitud, aunque hasta el momento no existe confirmación independiente sobre daños estructurales severos en la instalación nuclear.
Desde Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) no se ha entregado un balance oficial detallado sobre el impacto del ataque. Autoridades israelíes habrían impuesto restricciones informativas para evitar la difusión de imágenes o videos del lugar, en medio de lo que algunos medios describen como un “boicot mediático” temporal por razones de seguridad nacional.
Por su parte, voceros vinculados al gobierno de Irán habrían afirmado que el objetivo fue alcanzado con éxito, aunque esta versión no ha sido corroborada por fuentes independientes.
Riesgo ambiental y nuclear
Especialistas en seguridad militar y energía nuclear han advertido que un impacto directo de misiles de alta velocidad o hipersónicos en instalaciones de este tipo podría generar una fuga de material radiactivo, con consecuencias ambientales de amplio alcance para la región.
El Centro de Investigación Nuclear del Negev es considerado una de las instalaciones estratégicas más sensibles de Israel, y durante décadas ha estado rodeado de estrictas medidas de seguridad y reserva informativa.
Hasta el cierre de esta edición, no existía confirmación oficial sobre víctimas, niveles de radiación ni la magnitud real de los daños. La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de los acontecimientos, ante el riesgo de una escalada mayor que podría desestabilizar aún más la región.









