La demanda se sustenta en un acuerdo bilateral de distribución de recursos hídricos, vigente desde hace décadas, mediante el cual México debe aportar agua a Estados Unidos a través del sistema de cuencas compartidas. Sin embargo, la actual administración mexicana ha señalado que el país atraviesa una de las peores sequías de los últimos años, situación que impide cumplir con los volúmenes comprometidos.
Contexto de tensión hídrica y presión comercial
La sequía prolongada ha reducido drásticamente el caudal de ríos y presas en el norte de México, dificultando la operatividad agrícola y el abastecimiento urbano en varios estados fronterizos. El gobierno mexicano ha advertido que un cumplimiento forzado del acuerdo podría comprometer el consumo humano y las actividades productivas locales.
La amenaza de Trump, que apela nuevamente a la presión comercial, revive tensiones previas entre ambos países y genera preocupación entre exportadores mexicanos, especialmente del sector automotriz y agroalimentario, que ya enfrentan incertidumbre por políticas más agresivas del exmandatario.









