En una ceremonia cargada de emoción y memoria, la FEPEMACH (Federación de Pescadores Artesanales, Buzos Mariscadores Independientes de la Tercera y Cuarta Región) realizó un reconocimiento póstumo a Fernando Morales Cáceres, destacado por su invaluable aporte a la cultura local a través de la taxidermia y la preservación de especies marinas y terrestres.
La actividad se desarrolló en el Acuario Marino Municipal, recinto administrado por la Federación, donde actualmente se conservan diversas piezas y especies que formaron parte del trabajo desarrollado por Morales durante décadas.
Fernando Morales se distinguió por su dedicación a la taxidermia, el arte y técnica de disecar animales conservando su piel y estructura sobre un maniquí para mantener una apariencia realista con fines científicos, educativos y decorativos. Desde los siete años inició la recolección de especies, guiado por una profunda curiosidad y pasión por la naturaleza, transformando ese interés en un aporte concreto a la identidad cultural de Los Vilos.
Durante la ceremonia, su familiar Fernanda Toro Morales agradeció el homenaje en nombre de la familia, destacando el profundo compromiso que Morales mantuvo con la cultura local.
“Primero que todo, dar las gracias por esta instancia que generan hoy en base al reconocimiento a Fernando y a su labor que ha hecho principalmente por la cultura y por promover la cultura en la ciudad de Los Vilos. Aunque él no está físicamente acá, estamos seguros que su legado permanece vivo en cada recuerdo y en todo lo que entregó a la comuna”, señaló.
Recordó además que su trabajo fue silencioso y muchas veces sin el reconocimiento que merecía. “Nunca se dio la instancia de promover algo formal para él, como un museo. Siempre estuvo en la casa, que terminó convirtiéndose en una verdadera casa-museo, con las puertas abiertas a colegios, veraneantes y a todo quien tuviera curiosidad por conocer y aprender”.
Fernanda Toro enfatizó que detrás de cada pieza existía esfuerzo, constancia, generosidad y una profunda vocación por mantener viva la memoria del pueblo vileño. “Este homenaje honra la trayectoria de un hombre apasionado, noble y profundamente comprometido con la cultura. Gracias por todo lo que sembró, porque hoy sigue dando frutos y continuará inspirando a nuevas generaciones”, expresó con emoción.
Por su parte, el directivo de FEPEMACH, Enrique Altamirano, reconoció que como institución mantenían una deuda con Morales, quien en vida traspasó a la Federación parte importante de su colección.
“Como FEPEMACH teníamos una deuda con él, porque nos prestó y nos traspasó muchas de las especies que hoy están acá. Cuando él falleció, la familia se acercó para donarlas a la Federación. Esperábamos el momento adecuado para hacer este reconocimiento y cumplir con ese compromiso”, afirmó.
Altamirano también reflexionó sobre la necesidad de valorar a las personas en vida. “No me cabe en la cabeza que los reconocimientos se hagan siempre cuando las personas ya no están. Como país deberíamos cambiar eso”, sostuvo.
Llamado a destacar el Acuario Marino
En la ocasión, el dirigente aprovechó de hacer un llamado a potenciar el Acuario Marino Municipal como parte de un circuito turístico permanente. Señaló que más de 34 mil personas visitan anualmente el recinto, sin contar delegaciones escolares, cifra que —a su juicio— demuestra el enorme potencial patrimonial y educativo del espacio.
Además, destacó el trabajo técnico que se realiza en el lugar, incluyendo la reproducción de especies en cautiverio y la repoblación marina. “Ya hemos traspasado casi 10 mil erizos juveniles al mar, con apoyo de biólogos y técnicos pesqueros, contribuyendo a recuperar praderas que fueron depredadas. Ese componente también hay que resaltarlo”, indicó.
Finalmente, llamó a fortalecer la promoción turística de la comuna, subrayando que Los Vilos tiene historia, patrimonio e identidad suficiente para posicionarse como puerta de entrada a la región.
El reconocimiento a Fernando Morales Cáceres no solo honra su memoria, sino que reafirma la importancia de preservar la cultura local, valorar el conocimiento autodidacta y reconocer a quienes, desde el silencio, construyen identidad para las futuras generaciones.









