Cepal ajusta a la baja crecimiento de Chile y abre contraste con otras proyecciones internacionales

Un nuevo escenario económico internacional más complejo llevó a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) a recortar su proyección de crecimiento para Chile en 2026, situándola en un 2%, por debajo del 2,2% estimado a fines del año pasado. El ajuste, sin embargo, instala un contrapunto relevante: mientras algunos organismos moderan sus expectativas, otros mantienen visiones más optimistas sobre la economía chilena.

El informe, dado a conocer este lunes, advierte que el deterioro del contexto global ha sido más rápido de lo previsto, marcado por conflictos geopolíticos, condiciones financieras más restrictivas y nuevas presiones inflacionarias. En ese marco, la Cepal también redujo la proyección de crecimiento para América Latina y el Caribe, que ahora se ubica en 2,2% para 2026.

Uno de los factores clave detrás de este ajuste es el impacto del conflicto en Medio Oriente, que ha elevado la incertidumbre internacional y generado alta volatilidad en los mercados. Según el organismo, el precio del petróleo registró un fuerte incremento en abril —ubicándose un 74% por sobre los niveles de diciembre de 2025—, lo que ha encarecido costos de producción y transporte a nivel global.

A esto se suma el alza en los precios de los alimentos y una desaceleración en importantes socios comerciales como la Zona Euro, China e India, junto con un menor dinamismo del comercio internacional. De hecho, se proyecta que el intercambio global crecerá solo un 2,7% en 2026, muy por debajo del 4,7% observado el año anterior.

En el plano interno, la Cepal advierte que el crecimiento seguirá limitado por un consumo privado debilitado, mientras que la inversión muestra señales de recuperación, aunque aún de manera moderada. En paralelo, el empleo regional crecería apenas un 1,1% este año, y la inflación se mantendría por sobre el 3%, superando los niveles registrados en 2025.

Visiones divergentes

El ajuste de la Cepal contrasta con estimaciones de otros organismos internacionales. Mientras la entidad dependiente de Naciones Unidas advierte un escenario más restrictivo, instituciones como el Banco Mundial han proyectado cifras más dinámicas para la economía chilena en el corto plazo, evidenciando diferencias en la lectura del actual ciclo económico.

Este cruce de proyecciones refleja la incertidumbre que domina el escenario global y plantea un desafío para las autoridades económicas, que deberán navegar entre señales mixtas respecto al rumbo de la actividad en los próximos meses.

De concretarse estas cifras, América Latina completaría cuatro años consecutivos con un crecimiento cercano al 2,3%, lo que, según la Cepal, confirma una persistente debilidad estructural en la capacidad de expansión de la región.