La economía chilena volvió a mostrar señales de debilitamiento y encendió las alertas sobre un eventual escenario recesivo. El Banco Central informó que el Índice Mensual de Actividad Económica (Imacec) de mayo registró una caída de 0,9% en comparación con igual mes del año anterior, acumulando así cinco meses consecutivos de retrocesos en la actividad del país.
En términos desestacionalizados, el indicador también mostró un deterioro, con una baja de 0,2% respecto de abril y una contracción de 0,7% en doce meses. El instituto emisor explicó que mayo contó además con un día hábil menos que el mismo mes del año pasado, aunque el principal factor detrás del resultado fue la fuerte disminución de la producción minera.
El desempeño del sector minero, especialmente de la producción de cobre, fue el mayor responsable de la contracción económica. La producción de bienes en su conjunto retrocedió 4,7% anual, mientras que la industria manufacturera también mostró una baja, asociada principalmente a una menor elaboración de productos pesqueros.
A pesar del complejo escenario, algunos sectores lograron mostrar cifras positivas. El comercio creció 0,8% en doce meses, impulsado por las ventas del comercio minorista, automotor y plataformas de venta online. También se observó un mayor movimiento en la comercialización de vehículos y servicios de mantención.
Los servicios, por su parte, avanzaron 1,0% anual, con un aporte relevante de las áreas de salud y educación. Sin embargo, ese crecimiento fue parcialmente contrarrestado por el menor dinamismo de los servicios empresariales y del transporte.
Otro dato que llamó la atención fue el comportamiento del Imacec no minero, que aumentó 0,7% respecto de mayo de 2025. No obstante, al comparar con abril en términos desestacionalizados, también mostró una caída de 0,3%, reflejando que el debilitamiento económico va más allá del sector minero.
Con las variaciones negativas registradas desde enero —0,1% en enero, 0,3% en febrero, 0,1% en marzo, 1,2% en abril y 0,9% en mayo— el país acumula cinco meses consecutivos de contracción, una situación que ha intensificado el debate entre economistas y analistas sobre la posibilidad de que Chile ingrese formalmente en una recesión durante los próximos trimestres.
La persistente debilidad de la actividad económica se produce en un contexto de desaceleración de la inversión, menor producción minera y un mercado laboral que continúa mostrando señales de fragilidad, elementos que aumentan la preocupación sobre la capacidad de recuperación de la economía chilena en el corto plazo.









