EE.UU. y Ucrania sellan alianza económica para la era postbelica: minerales a cambio de reconstrucción

En un giro estratégico, Washington y Kiev han cerrado un histórico acuerdo que redefine su cooperación más allá del campo de batalla. El pacto, firmado esta semana, establece un marco de colaboración económica que beneficiará a ambos países una vez se alcance la paz con Rusia.

Según fuentes cercanas a las negociaciones, el acuerdo impulsará la creación de un Fondo de Inversión para la Reconstrucción, financiado con los ingresos generados por la explotación de minerales y tierras raras ucranianas. The Guardian reveló que este mecanismo buscará compensar parcialmente los más de 175.000 millones de dólares en ayuda militar y económica que EE.UU. ha destinado a Ucrania desde 2022.

El presidente Donald Trump celebró el acuerdo como un “pacto de prosperidad mutua”, asegurando que garantizará “una Ucrania libre y económicamente estable”. Sin embargo, el texto —consultado por Reuters— no incluye concesiones directas de recursos naturales ni de infraestructura energética a Washington, aunque sí otorga a empresas estadounidenses acceso preferente a futuros contratos mineros.

Seguridad y soberanía: las promesas

Desde Kiev, la viceprimera ministra Yulia Svyrydenko enfatizó en redes sociales que Ucrania conservará “el control total” de sus recursos: “Nuestro subsuelo, nuestro petróleo y nuestra energía nuclear siguen siendo ucranianos”, subrayó, citando empresas estatales como Ukrnafta y Energoatom.

Por su parte, el primer ministro Denys Shmyhal aclaró que el fondo operará bajo un esquema de igualdad: ambas naciones tendrán 50% de poder de voto, y las ganancias se reinvertirán exclusivamente en la reconstrucción ucraniana. Además, descartó que el país deba devolver la ayuda militar recibida: “Este acuerdo no es un rescate, es una asociación”, declaró a la televisión local.

¿Un mensaje a Moscú?

El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, vinculó el acuerdo al proceso de paz: “Es una señal clara de que Rusia no dictará el futuro de Ucrania”. También advirtió que ningún país o individuo que haya apoyado la guerra de Putin participará en la reconstrucción.

Aunque el texto no ofrece garantías de seguridad explícitas —una demanda clave de Kiev—, la Administración Trump insiste en que el pacto fortalecerá la estabilidad a largo plazo. Mientras, los bombardeos rusos continúan: esta mañana, un ataque en la capital dejó 9 muertos y 63 heridos, recordando que el camino hacia la paz sigue lejos.

Lo que queda en el aire

Analistas señalan que el acuerdo podría ser un intento de Trump de asegurar su legado en el conflicto, tras prometer en campaña “acabar la guerra en 24 horas”. Sin embargo, persisten dudas sobre cómo se implementará el fondo y si logrará atraer inversiones globales en medio de la incertidumbre bélica.

Por ahora, el mensaje es claro: EE.UU. no se retira, pero su apoyo tendrá un precio. Ucrania, por su parte, negocia su reconstrucción sin ceder su soberanía… al menos en el papel.