Un paso hacia una democracia más participativa se está dando en el norte de Chile. La ciudad de La Serena, en la Región de Coquimbo, será la primera del país en entregar a sus habitantes el poder de decidir, de forma directa y vinculante, cómo se invertirán los recursos provenientes del Royalty Minero.
La iniciativa, impulsada por la Municipalidad de La Serena y liderada por su alcaldesa, Daniela Norambuena, pondrá en manos de la comunidad casi 800 millones de pesos, a través de un proceso de consulta ciudadana sin precedentes en Chile. A partir de julio, los vecinos podrán proponer y priorizar proyectos que respondan a sus propias necesidades, desde iluminación hasta mobiliario urbano o espacios recreativos.
Participación desde el territorio
El proceso incluirá encuentros en barrios, sectores rurales y zonas costeras, donde los residentes, junto a organizaciones sociales y comunitarias, podrán levantar sus propuestas. Aquellas con viabilidad técnica pasarán a una etapa de priorización donde la comunidad elegirá directamente los proyectos a ejecutar.
Además, quienes no puedan asistir presencialmente tendrán la opción de participar mediante formularios digitales o escritos, para asegurar una cobertura total del territorio comunal.
Más que recursos: reconstruyendo la confianza pública
La propuesta no solo busca una mejor asignación de recursos, sino también recuperar la confianza ciudadana en las instituciones. En un contexto de creciente demanda por mayor participación e incidencia en las decisiones públicas, La Serena se posiciona como laboratorio democrático a nivel nacional.
Expertos en gestión pública señalan que esta experiencia puede abrir camino para nuevas formas de gobernanza local. “Cuando se consulta y se escucha de verdad, se fortalece la democracia desde abajo”, comentan desde círculos académicos ligados al desarrollo territorial.
Un modelo replicable
Aunque se trata de una iniciativa local, su alcance podría ser nacional. Si la experiencia resulta exitosa, otras comunas podrían replicar este modelo para administrar los recursos del Royalty Minero, impulsando una distribución más equitativa y ajustada a las realidades locales.
“El Royalty debe traducirse en bienestar para las comunidades. Y la mejor forma de lograrlo es permitiendo que ellas decidan cómo y dónde invertir”, concluyó la alcaldesa.









