El mercado internacional del cobre vive uno de sus momentos más sólidos de los últimos años. Durante esta semana, el metal rojo alcanzó precios históricos tanto en Asia como en Estados Unidos, impulsado por una combinación de alta demanda proyectada, señales de una futura escasez de oferta y un contexto financiero favorable marcado por la debilidad del dólar.
En la Bolsa de Futuros de Shanghái, el cobre superó por primera vez la barrera de los 100 mil yuanes por tonelada, equivalente a más de 14 mil dólares, estableciendo un nuevo máximo histórico en el principal mercado de referencia de China. En paralelo, en Nueva York, los contratos futuros negociados en el Comex escalaron por sobre los 5,80 dólares la libra, niveles que no se observaban desde mediados de año.
Analistas coinciden en que el fuerte repunte responde a expectativas de una oferta global más restringida hacia 2026, escenario que ha llevado a los inversionistas a reforzar posiciones alcistas. A ello se suma el rol estratégico del cobre en la transición energética, especialmente en la fabricación de vehículos eléctricos, infraestructura de energías renovables y redes de transmisión, sectores que continúan expandiéndose a nivel mundial.
Otro factor clave ha sido la depreciación del dólar estadounidense, que abarata el metal para compradores que operan con otras monedas, incentivando la demanda internacional. Además, el debate político en Estados Unidos en torno a eventuales aranceles a las importaciones de cobre ha añadido un componente especulativo al mercado.
Con este desempeño, el cobre acumula cerca de un 42% de alza durante 2025, consolidándose como uno de los activos más rentables del año dentro del mercado de materias primas. El rally de fin de año refleja, además, un clima de optimismo más amplio, que también ha llevado a metales como el oro a marcar nuevos récords, reforzando el atractivo de los commodities en el escenario económico global.









