La comisión de Aguas y Recursos Hídricos del Consejo Regional de Coquimbo comenzó a reforzar las acciones de coordinación preventiva frente al pronóstico de lluvias tardías asociadas al Fenómeno del Niño, escenario que podría generar precipitaciones intensas hacia fines del invierno e inicios de la primavera.
La preocupación surge en medio de la persistente sequía estructural que afecta a la región y de las posibles consecuencias que podrían traer las lluvias con temperaturas más elevadas, como el aumento de sedimentos y turbidez en los cursos de agua, afectando sistemas de captación, canales de riego y el abastecimiento para consumo humano.
Durante la última sesión de la comisión, el director del laboratorio PROMMRA de la Universidad de La Serena, Pablo Álvarez, explicó que existe una alta probabilidad de que el Fenómeno del Niño se desarrolle de manera tardía este año.
“De momento la posibilidad de que exista un fenómeno del Niño es muy alta. La intensificación se va a dar progresivamente desde fines del invierno hacia la primavera y el verano”, detalló el especialista, agregando que este escenario podría provocar precipitaciones con una isoterma cero elevada, aumentando los riesgos de escorrentías con gran cantidad de sedimentos.
Frente a este panorama, el presidente de la comisión de Aguas del CORE, Francisco Corral, señaló que la prioridad es avanzar en medidas preventivas antes de la llegada de eventuales lluvias intensas.
“Estamos preocupados de las medidas preventivas que tenemos que tomar en la región. Por eso resolvimos oficiar a la Dirección General de Aguas, al Ministerio de Obras Públicas, a la Dirección de Obras Hidráulicas, a los municipios y a SENAPRED, además de las juntas de vigilancia de Elqui, Limarí y Choapa”, indicó.
Preocupación por seguridad hídrica y abastecimiento
El informe presentado por el especialista advierte que la Región de Coquimbo mantiene una situación crítica en materia hídrica. Actualmente, los embalses regionales alcanzan apenas un 11,3% de su capacidad, mientras que los caudales en las cabeceras de cuenca permanecen en niveles históricamente bajos.
Pese al complejo escenario, las autoridades y expertos consideran que las eventuales precipitaciones también podrían transformarse en una oportunidad para la recarga de acuíferos y el almacenamiento de agua, tanto de forma natural como mediante sistemas artificiales de infiltración.
Álvarez destacó el caso de los pozos de recarga en Pan de Azúcar como ejemplo de alternativas que podrían ayudar a enfrentar la crisis hídrica regional.
Sin embargo, advirtió que lluvias con temperaturas altas podrían provocar problemas importantes en la calidad del agua debido al arrastre de sedimentos, afectando directamente el consumo humano y la conducción en canales y redes de riego.
Llamado a preparación anticipada
Desde la comisión del CORE insistieron en la necesidad de fortalecer la coordinación entre el Gobierno Regional, organismos públicos, sanitarias y organizaciones de usuarios del agua para enfrentar tanto la escasez hídrica como los posibles efectos de eventos meteorológicos extremos.
En ese sentido, el especialista recomendó que empresas sanitarias y organizaciones de regantes adopten medidas anticipadas de mantención y prevención para asegurar el abastecimiento de agua potable en sectores urbanos y rurales, además de resguardar la infraestructura hídrica y agrícola de la región.









